(a rock and roll diary) (o el blog de la Banda Trapera del Río)
sábado, mayo 07, 2011
jueves, marzo 25, 2010
La Banda Trapera del Río reaparece hoy en un único pase en la carpa de Rambleros (El Periódico)
25/3/2010
EL MÍTICO GRUPO PUNK SE DESPIDE|DE CORNELLÀ A LA RAMBLA
- • Dan Stuart, de Green and Red, se sumará a la fiesta
- El líder. Morfi Grei, ante la taquilla de la carpa de Rambleros donde la Banda Trapera actuará esta noche. Foto: JOAN PUIG
BARCELONA
Su último concierto en Cornellà, el pasado 13 de junio, estuvo motivado por la filmación de un documental sobre la banda titulado Venid a las cloacas en honor a uno de sus himnos de extrarradio. El filme pondrá el broche a otras dos iniciativas para sus fans: la reediciónremasterizada de todos sus discos y el libro de memorias de Jaime Gonzalo Escupidos de la boca de Dios (Distrolux, 2007). «La película incluye además imágenes de muchas entrevistas. Nuestra historia es también la de la España contemporánea que vivió la transición, el punk, la heroína y el sida», comenta Morfi, superviviente de aquella época de la que han quedado cuatro discos: La Banda Trapera del Río, Guante de Guillotina, Directo a los cojones y Mentemblanco.
Sus himnos antistabishment permanecen vivos pese a haber desaparecido del mapa hace 13 años. «Lo que mantiene a una banda no es como toca sino sus canciones: las letras son el gran patrimonio de La Banda Trapera del Río», afirma Morfi. Pero su leyenda se nutre de otras cosas como los líos que se montaban en sus conciertos. «Eran producto de una época, de un grupo, de las drogas, de las compañías.... Muchas veces me he preguntado si era necesario aquello», dice el cantante. antes de entrar en detalles y recordar el día en que con la barra del micro rompió la cara a un tipo que le insultó. «Sin esto, no estaría aquí».
Dos fundadores en activo
martes, marzo 23, 2010
Entrevista a Juan Pulido en El Periódico
El periódico
17/3/2010
CIUTAT VELLA |LA TRAPERA VUELVE AL RÍO
Juan Pulido, batería de la mítica banda de Cornellà, habla del regreso de La trapera del río
- • El próximo día 25 actuarán en La Carpa de Rambleros tras un parón de cinco meses
- En forma. Juan Pulido, hace dos semanas en el paseo del Borne. Foto: JOAN PUIG
BARCELONA
Un regreso truncado
En junio del 2009, la Trapera del Río sacudió los cimientos de Cornellà con un concierto masivo que celebró su vuelta al ruedo musical. «Unos 14 años después de nuestro último concierto», recuerda Pulido, con la voz un poco rota y el entusiasmo intacto. Todo pintaba bien. El grupo –representado por sus dos únicos sobrevivientes, Morfi Grey y Juan Pulido– volvía para dar más guerra.
Una gira nacional les esperaba: Valencia, Bilbao, La Coruña... Pero la enfermedad de Pulido lo puso todo en la nevera. Había que esperar. Algo que ya habían hecho antes. Su segundo disco tardó 12 años en ver la luz y han hecho dos pausas de casi tres lustros cada una. De hecho, han pasado más tiempo separados que juntos. Y eso hace que «la ilusión de volver a tocar sea más grande –apunta Pulido, que este año cumple 53–. Volver a los escenarios me supone una gran ayuda para superar este trámite.»A ratos, la nostalgia empaña su relato: «Inspira ver que la gente se sabe las letras», explica orgulloso Pulido, autor de buena parte de ellas. No sorprende que quieran volver a un escenario. Será como una celebración, tal vez un poco más rebajada que en su época de esplendor. «Bueno, antes Morfi se rociaba con tetrabriks de tomate y luego con harina», recuerda Pulido cuando habla de la polémica puesta en escena de su tema llamado La regla. «A veces nos pagaban por no tocar», confiesa Pulido.
Y a pesar de que muchas veces se les ha incluido en las listas del movimiento punk, Pulido salta como movido por un resorte cuando se le recuerda: «El espíritu rockero no se pierde», sentencia. «Nunca hemos sido punkies. No hemos sido una ferretería ambulante».
Desde esa polémica ha llovido mucho, sobre todo en el aspecto económico. «Ahora tocamos por placer», cuenta con una sonrisa.
Atrás queda una vida adulta dedicada a la fontanería y la electricidad. Por delante, un horizonte claro: recuperar la salud, reanudar la gira y, tal vez, grabar otro disco.
sábado, enero 23, 2010
Nacidos para perder (del webzine Moon Stomper)
Moon Stomper empezó como fanzine en setiembre del 98 , pasó a formato web en diciembre del 2000 y sacó su último número (el 9, donde venía el artículo de la trapera) en mayo de 2004.
| “No, no es justo”, decía yo en el lejano 1988 cada vez que oía hablar a los seguidores del rock de las bandas suecas y australianas de garage que hacían rock en plan Detroit, y pensaba en el lugar que se merecía La Banda Trapera del Río y el por entonces su único LP editado. Ellos han sido de las pocas bandas que hicieron rock de carne y hueso y sin aditivos en el subdesarrollado rock español de los años 70, en un momento en el que triunfaba el ladrillo llamado “rock con raices”. Y si en Nueva York tenían a los Dead Boys y a los Dictators, en Londres a los Sex Pistols y a los Damned, en Sydney a los Radio Birdman y a los Saints, en Barcelona estaban La Banda Trapera del Río. Y cuando les llegó la hora de plastificar sus canciones les tocó bailar con la más fea, que no era otra que la discográfica Belter, que más que un contrato, les firmó una sentencia de muerte, como le ocurrió también a Burning, PVP, y a los Burros, sacándoles a los Traperos un disco grande y un single un año después de haberlo grabado y con una distribución de lo más nefasta, y eso que los pocos discos que sacaron a la venta se agotaron. A pesar de todo, intentaron montárselo por su cuenta y sin adulterar su adorado R’n’R, que para algo tuvieron que tragar con tanta mierda. Los Comienzos. Born to Kill La historia empezó en Barcelona, en la ciudad satélite de San Idelfonso de Cornellá, un barrio habitado en su mayoría por inmigrantes andaluces, donde crecieron los traperos charnegos. Hartos del aburrimiento general que reinaba en la ciudad condal, que no era otro que la nova cançò, el jazz-rock layetano... Deciden montar un grupo un 13 de Noviembre de 1976, antes de eso los miembros de la Banda Trapera habían estado en grupos de rock sinfónico, hasta que se dieron cuenta de que en ese estilo musical no se les había perdido nada y que se aburrían como ostras. La formación original era el Tío Modes a la guitarra solista, un malagueño de nacimiento apodado así por ser el más viejo del grupo; Rockhita a la guitarra rítmica; el Llobregat, alias el Ray Ban, a las cuatro cuerdas, que confesó en una ocasión que su bajo le costó 800 pesetas; Raf Pulido a la batería, quien marcaba el ritmo en el grupo; y el último en llegar fue el cantante y portavoz Morfi Grey, un personaje carismático nacido en Melilla, que según contaba había militado en un dúo llamado las Alcachofas, y que luego intentó montar una zarzuela-rock. Por lo pronto la banda ya estaba formada, y casualmente se habían juntado un poco antes que el fenómeno punk británico asustara al mundo en 1977. Al principio se ponen de nombre Al Rojo Vivo, que parece más un nombre de orquesta pachanguera. Cambiando luego al de 4x3, por esos tiempos tocaban los rockanrolles de toda la vida, o sea, el “Johnny B. Good” y el “Jumpin’ Jack Flash”, canciones que hasta los grupos mediocres tocaban para no ser abucheados en masa. Deciden componer sus propios temas que años después irían a parar a su primer LP, me imagino que por entonces ya se llamarían la Banda Trapera del Río, lo de ponerse del Río pienso que sería por el río Llobregat que pasa por Cornellá. Cuc "punk" sonat Su verdadera presentación al mundo fue en el histórico festival punk en la Alianza del Poble Nou, un festival montado por la agencia de management Cuc Sonat. Para mi opinión, lo de festival punk en realidad aunque le pusieran una etiqueta “made in England”, eran ganas de hacer música a toda pastilla para combatir el aburrimiento reinante. Allí estaba la Trapera junto a grupos que habían metido en la etiqueta punk como Peligro, o gente que hacía rhythm & blues, caso de Basura o Mortimer, y también estaban Ramoncín y W.C.? recién importados de Vallecas. De esa época contaría Fray, vocalista de Decibelios, “Allí fue donde descubrí el punk, antes sólo me gustaba la música hortera”. La gente de Cuc Sonat querían meter en Barcelona la “fiebre punk”, que estaba rompiendo moldes primero en Inglaterra y luego en el resto del mundo. En su escudería la mayoría de las bandas estaban formadas por adolescentes de barrios del cinturón industrial barcelonés, como eran Peligro, Mortimer, Basura, Masturbadores Mongólicos y Rockelona. Entre finales de 1977 y todo el 78, Cuc Sonat organizó conciertos en Barcelona y otras partes de Cataluña, que fueron los que dieron a conocer a la Trapera, y en sus directos ya empezaban a demostrar que eran los mejores de todo el paquete de grupos que llevaba dicha agencia de management. Como diría el futuro codirector de Ruta 66, Ignacio Juliá en la revista Star “Morfi Grey es el tipo que las madres no dejarían salir con sus hijas... Su puesta en escena es de lo más repulsiva, y como banda sonora un rock duro perfectamente desarrollado que si no son profesionales poco les falta”. Por aquel entonces empiezan a ofrecerles contratos discográficos, pero les obligaban a cambiar la letra de sus canciones, por lo que deciden pasar de todo. Años más tarde Morfi contaría “Cuando varias compañías discográficas nos ofrecieron grabar un disco, nos obligaban a cambiar los textos. Cogimos todos los contratos discográficos, los colgamos en las paredes de nuestro local de ensayo y nos pusimos a escupirles hasta quedarnos secos. Sabíamos que éramos concientes de lo que hacíamos, y sabíamos el papel que jugábamos en la historia musical de este país”. Al final no les quedó más remedio que fichar con la Belter, que se había llevado toda su vida viviendo de las ventas de Manolo Escobar, y que no sabían nada de nada que no fuera la “España cañí”. Les graban un single en 1978 y poco después un LP que contenía canciones que a simple vista parecían una colección de insultos y palabrotas, pero si se escuchan detenidamente se da uno cuenta de que los Traperos conocen perfectamente su mundo sórdido y deprimente. Y en 1978-79 estaba sólo ese disco donde se habla de la poca información sexual de su clase social en el tema “La regla”, del snobismo de las élites intelectuales, “Eunucos mentales”, del conformismo al que han llegado las gentes de su barrio metiéndose en la sociedad de consumo con “Venid a las cloacas”, sus declaraciones de principios y el lugar que desempeñan en este mundo con “Confusión”, “Curriovi de barrio” y “Nos gusta cagarnos en la sociedad”; a los marcados por la miseria desde el día que nacieron en “Nacido del polvo de un borracho y el coño de una puta”; y entre todas ellas la mejor canción del disco, “Ciutat podrida”, compuesta a medias por la poetisa Esther Valles, que años más tarde volvería a escribir con Morfi Grey y el Tío Modes “La losa” en el disco de Morfi en solitario. “Ciutat podrida”, aunque cantada en catalán y con claro acento charnego, toda ella está sostenida por la guitarra killer y sobreamplificada del Tío Modes. Por aquellas fechas viene Iggy Pop a España a tocar acompañado por la Sonic Rendez Vouz Band, formada por el guitarrista de los MC5, Fred “Sonic” Smith, futuro marido de la cantante Patty Smith, y Scott “Rock Action” Ashentohn, antiguo batería de los Stooges, o sea, antiguo compañero de fechorías de Iggy Pop; y otro exStooge, Scott Thurson, y el exbajista de otra killer band de Detroit, los Up, Gary Rasmussen. En una de las críticas de aquella época sobre un concierto de la Banda Trapera del Río decía: “Suena igual que el concierto que ha dado Iggy Pop hace unos meses”, y yo me pregunto por qué no los pusieron de teloneros de la Iguana, en lugar de los pegoteros de Peligro. Los Traperos eran una auténtica reencarnación de los Stooges, habían nacido en tierra de nadie y tuvieron que organizárselo todo ellos mismos, como tuvieran que hacerlo en nuestras antípodas los australianos Radio Birdman. Por entonces continuaba sin salir su esperado LP, y en algunos locales empiezan a ser boicoteados y tachados de broncas y barriobajeros. En el cabaret Tabú de las Ramblas (que luego inmortalizara el dibujante Pons en las historietas de María Lanuit para la revista El Vívora) son expulsados después de una actuación en la que fueron teloneados por Teddy Loquillo y sus amigos, banda formada por Loquillo como cantante y Carlos Segarra como guitarrista, entre otros. Han cumplido su primer aniversario como grupo y deciden festejarlo con uno de sus shows de rock killer, y además se presentan para consejales en el Ayuntamiento de Cornella. Debió de ser una auténtica pasada ver a los Traperos montados en un dos caballos con la capota levantada en plan candidato a presidente de los Estados Unidos y gritando “¡Queréis que sea vuestro alcalade!”, llevando como escolta una panda de currions de barrio montados en puchs y derbys con orquillas como las de las shoppers, en plan ángeles del infierno, parecían recién salidos de una película de José Antonio de la Loma. En su programa político prometían plantar marihuana en el río Llobregat. A pesar del boicot que les habían hecho en muchos sitios seguían montándoselo como podían, para eso tenían a su manager “el Chiri”, sin nada que envidiar a ingleses como Malcom McLaren o Bernie Rodees, agentes de Sex Pistols y Clash respectivamente. El Chiri, con sus ruedas de prensa marcianas y celebraciones de cumpleaños de la Trapera se supo ganar a la prensa musical de la ciudad condal, como lo comentado arriba de presentarse al Ayuntamiento y otros igual de originales. Por cierto, en lo de presentarse a candidaturas políticas se adelantaron a los vizcaínos Eskorbuto, que en 1986 se presentaron a las Elecciones Generales, o a Jello Biafra, cantante de los Dead Kennedys, que se presentó a alcalde de la ciudad de San Francisco. Born to be wild Por el verano de 1978 dan unas cuantas actuaciones por el territorio nacional reclutando una legión de seguidores. En Madrid tocan durante tres noches seguidas en la sala M&M, por entonces la sala de rock por excelencia de la capital. En el Disco Express indicaban “La Banda Trapera del Río estuvieron aquí en Madrid, se bebieron todas las botellas de cerveza que les pusieron por delante y cantaron canciones de muchas palabrotas e insultos políticos. Los grupos punk son todos iguales”. Una auténtica injusticia, porque como ya diría Ignacio Juliá “Tal vez pareciese muy demagógico si los sacaras de su contexto”, quizá alguna gente los considerase una banda punk del montón, pero no era eso. Siempre pensé que lo del punk y ellos fue una coincidencia, y si la Banda Trapera del Río hubieran nacido en el año 2003 en vez de en 1976 hubiesen seguido haciendo también el rock de alto voltaje que después de todo era la música que ellos conocían y les gustaba, la de su ámbito y la que su gente le pedía. También tocan en Zaragoza y Bilbao, donde tienen un increíble éxito de público y donde no cabe duda que influyeron al rock radical vasco. Por esa época ya ha salido el single con la canción “La regla”, que se agotó en las tiendas aún teniendo una nula distribución. Igualmente actuaron en el último festival de doce horas de Canet Rock junto a gente como Ultravox, Blondie y la malograda Nico. Tocan al final del concierto despertando a todo el adormilado auditorio. Y hasta consiguen que Victor Jou, dueño de Zeleste, el local estaba entonces en la calle Platería, templo de todo lo que los Traperos odiaban y habían jurado destrozar (la música mediterránea con aires caribeños y la nova canço) los contratase para tocar durante dos noches. Parece imposible que fueran contratados por Jou para actuar en dicha sala en aquellos tiempos por una gente que en 1977 le quitaron la electricidad a los madrileños Para Celso, grupo que tenía como cantante al showman conocido como el Gran Wyoming, y simplemente por hacer rock and roll. Las actuaciones en Zeleste fueron un auténtico éxito. Los Traperos comentarían de aquello “Sí, la verdad es raro que ellos nos hayan llamado, y mira que nosotros nos cagamos en ellos en entrevistas, lo bueno es que son ellos los que nos han llamado. Todo el mundo se mata por actuar en Zeleste. Ha sido bueno para ellos y para nosotros, ellos se modernizan y nosotros nos sacamos una pasta, que nunca viene mal, y nos quitamos esa fama de bestias que se pegan de hostias con el público y todo eso, ya me dirás que gracia tiene bajar a pegar a dos o tres mil personas... aunque a veces lo hayamos hecho. En 1979 sale por fin el primer LP de la Banda Trapera del Río. El disco es una auténtica Biblia negra del rock español para el año que salió y todo un símbolo. Prohibido en todas las emisoras comerciales, que los censuraron cobardemente, y para colmo la Belter hizo una distribución de lo más tercer mundista y cutre, y eso que se agotó en las tiendas, pudiendo haber llegado a más gente. Los comentarios del grupo sobre la discográfica eran “Son unos hijos de puta, nos hacen una liquidación de material horrible. Decían que el single de “La regla” habíamos vendido 43 singles, cuando sólo en Cornellá hemos vendido más de 200”. En aquel momento la banda había pasado por varios cambios, el Llobregat fue expulsado y el Rockhita se casó dejando el grupo, entraron un nuevo bajista, el Montoya, de la conocida familia de artistas flamencos de Barcelona, que les daba un toque más contundente a sus directos.
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domingo, junio 21, 2009
viernes, junio 12, 2009
La Banda Trapera del Río revive su leyenda en Cornellà (El Periódico)
12/6/2009
ROCK
• El regreso se prolongará con más actuaciones en los próximos meses
• El grupo, pionero del punk español, ofrece su primer concierto en 13 años
- La formación actual de la Banda Trapera del Río, con Morfi Grey en primer plano. Foto: MARINA VILANOVA
BARCELONA
Iba a ser una actuación única, pero lleva camino de apuntalar una nueva etapa. La Banda Trapera del Río resucita mañana en la fiesta mayor de su Cornellà natal, tras 13 años de parón, con un concierto gratuito coincidiendo con el 30° aniversario de su primer disco, pieza seminal del punk ibérico. Cinco años después de la muerte de su guitarrista solista, Tío Modes, el grupo vuelve con tres históricos: Morfi Grey (voz), Raf Pulido (batería) y Jordi Pujadas, El Subidas (bajo).
Si bien la intención original era reformar la banda por solo una noche, los compromisos florecen y hay conciertos confirmados en Valencia, Jerez, Bilbao, La Coruña y Madrid en los próximos meses. La formación se completa con dos guitarristas de nuevo cuño: el joven Raúl Pulido (hijo de Raf) y Fosy, miembro del grupo rockero barcelonés Cancerberos.
LÍRICA DE CUNETA / La Banda Trapera del Río surgió en 1976 y su primera formación incluía al malogrado Rockhita (guitarra rítmica) y El Llobregat, más conocido como Ray Ban (bajo). En su era clásica, hasta 1982, solo publicó un álbum homónimo; un manifiesto de rock suburbano insalubre que incluía himnos de cuneta como Curriqui de barrio, Nos gusta cagarnos en la sociedad, Ciutat podrida (pila bautismal del punk en catalán, con texto de la fallecida Esther Vallès) y la expeditiva Nacido del polvo de un borracho y del coño de una puta.
Amamantados con los riffs de Chuck Berry y los Stones, adaptaron las enseñanzas del killer rock de Detroit impartidas por The Stooges. Más que punk en un sentido ortodoxo, era una banda de rock de garaje sucio e infeccioso. Fueron la antítesis del virtuosismo del rock layetano y de la cançó cívica; demasiado brutales para los cánones de la nueva ola, tampoco encajaron en la estética del heavy metal. Resultado: seis años de actividad errática, algunos bolos clave (el Festival Punk de L’Aliança, en 1977), adicciones peligrosas y desencuentros con la industria. Su segundo disco, Guante de guillotina, no vio la luz hasta 1993.
Esa edición y el rescate en CD del primer disco impulsaron el regreso en los 90, consumado con Directo a los cojones y Mentemblanco. Tras la segunda ruptura, en 1996, el culto sigue vivo: ahí está la biografía Escupidos de la boca de Dios, de Jaime Gonzalo, con fotos de Salvador Costa, que el realizador Dani Arasanz desea llevar al cine. La leyenda continúa.
Banda Trapera del Río
Plaza Catalunya • Sab 13 • 22.00 h • Gratuito
viernes, marzo 14, 2008
Una crítica de "Escupidos...", en rockandrollarmy.com

"Jaime Gonzalo lleva en la prensa especializada desde 1975, en su curriculum podemos ver que ha realizado trabajos como productor discográfico, letrista, guionista televisivo y radiofónico y como no autor de libros y cientos de reseñas discográficas. Él dirige junto a Ignacio Julià desde 1985 la revista Ruta 66 y si no me equivoco colabora en el periódico El Mundo.
Gracias a todo esto descrito por el propio Jaime o los diferentes entrevistados del libro nos vamos poniendo en situación y tratamos de imaginar cual fue la semilla de la que germino la Trapera y todo lo que se movió a su alrededor, rock and roll, delincuencia, transición democrática, y un fuerte movimiento obrero gestado alrededor de potentes empresas industriales.
Según avanzamos en la lectura del libro nos vamos encontrando con un montón de anécdotas que hacen que la historia del mismo sea amena y entretenida, por poner algunos ejemplos, su primera gran actuación fue frente a, nada más y nada menos que cien mil personas en una fiesta que organizo el PSUC (Partido Socialista Unificat de Catalunya), o en la primera fiesta organizada por el Partido Comunista, celebrada en la Casa de Campo de Madrid en 1977 frente a doscientas cincuenta mil personas -¿tú sabes lo que es subirse a aquel bicho escenario?- cuenta Raf Pulido, batería de la Trapera.
O cuando conocieron a Javier Granja, promotor de conciertos de Bilbao, que en su día les organizo los primeros bolos en Euskadi, en el Polideportivo de Gallarta y el campo de fútbol del Barakaldo junto con Moris, Cucharada, Neuronium y los 091de Bilbo allá por el año 1978.
Otra buena es cuando Javier Granja y su mujer salidos de todo, heroína, coca, con unas bolsas de coca acojonantes, estando en casa de Morfi decidieron invitar a unas rayas de coca para todos y le pidió a Morfi un espejo, este se fue a la habitación y desencajo la puerta del armario con un espejo, Javi, su novia y un tal Coyote empezaron a volcar la coca a sacos y prepararon unas rayas de un extremo a otro del espejo. O como en otra ocasión en la que tocaron en un gaztetxe de Donosti rodeados de gente a fin a la izquierda abertzale, y al loco de Morfi Grei no se le ocurre otra cosa que salir del camerino entre la gente vestido de guardia civil y gritando "¡vascos de mierda, vascos de mierda!" ...te podría contar mas pero no tendría gracia tendrás que descubrirlo tú mismo.
Y así entre anécdotas, diversas historias de la época de diferente pelaje, y las muchas y buenísimas fotos de Salvador Costa vamos avanzando por las 207 páginas que componen dicho libro y descubriendo lo que dio de sí la historia de La Banda Trapera del Rio, punta de lanza del punk nacional y objeto de culto de sucesivas generaciones. Unos clásicos que se autodestruyeron dejando un legendario primer LP y un segundo que sólo se publicaría a título póstumo. Más tarde a principios de los 90, un doble álbum en directo y otro en estudio pusieron fin a un mito que la reciente muerte de dos de sus miembros originales ha concluido para siempre.
Decir que el libro sorprende por su lujosa presentación de tapas duras de 28x22 y de la gran calidad de impresión de las fotos, que está editado por Munster Ediciones y que me parece altamente recomendable y de obligada lectura por el buen aficionado al rock y el punk de este país.
Sr. Actitud"
sábado, diciembre 15, 2007
La Banda Trapera del Río. Con punk las penas son menos (entrevista a Morfi en la revista 26.LDNM)
Web www.ladinamo.org
26.LDNM - Oct-Dic 2007 - Música
La Banda Trapera del Río. Con punk las penas son menos.
Víctor Lenore
La Banda Trapera del Río fue lo más cercano que tuvimos a unos pioneros del punk, aunque su aire cutre (por barrial y proletario) asegura que nunca vayan a ser reivindicados por las revistas cool o los catálogos de tendencias.
Su rock de ciudad dormitorio fue la semilla de muchas cosas, desde el rock radical vasco al orgullo callejero de Estopa. El libro Escupidos de la boca de Dios (Distrolux, 2007), recientemente publicado, repasa la historia del legendario grupo de Cornellá. LDNM ha hablado con Morfi, cantante de “La Trapera”.
Hoy la vida de Miguel Ángel Sánchez –cantante de la banda, alias Morfi Grey– ha cambiado bastante. “Tengo la típica casita con jardín. Mi mujer es familia de los Jijona y trabajo en la fábrica de turrones, helados y horchata que tienen en Granollers”. Se muestra un poco avergonzado de no estar al día de la agenda cultural. “Leer no puedo porque tengo dos críos y eso me impide concentrarme. La última película que vi fue Ratónpolis, así que ya te puedes imaginar”.
De hecho, hasta parece preocupado por la juventud del país. “Bueno, sí , en el libro digo alguna frase que puede parecer injusta. No es verdad que hoy los chavales sólo se rebelan cuando no les compran una Playstation. Lo que quería decir es que ahora les damos a los críos los regalos antes de que los pidan. Creo que eso tendrá consecuencias en su carácter”.
Cuando acabamos de hablar, se vuelve a disculpar “por ser poco interesante”. No tenía por qué. Diría que contestó con bastante gracia.Un libro y un recopilatorio son momentos para hacer balance.
¿Qué crees que fue lo más valioso y lo más prescindible de La Banda Trapera del Río?
El grupo fue una especie de grito inconsciente, pero los primeros discos de cualquiera siempre tienen algo especial, supongo que precisamente esa inconsciencia. Mis canciones favoritas son del primero “Curriqui de barrio” y “Ciutat podrida”. También me gusta una tardía del Mentemblanco (1994) que es una historia real. Se titula “Yonqui Palace” y habla de la unidad de desintoxicación del Hospital San Pablo.
En cierta época fue a parar por ahí Johnny Thunders (New York Dolls). Me enteré por mi amigo Miguel Real de Asúa, de las bodegas Cune. Es un hospital público, pero también se puede ir por lo privado: los pijos que van allí a curarse lo llaman Yonqui Palace. Es todo confort.
Jaime Gonzalo te compara en el libro con Johnny Boy, el tarado que interpretaba De Niro en Malas calles.
Qué simpático es Jaime...
Bueno, te compara pero dice que tú eras más listo. ¿Cuáles eran tus iconos cinematográficos y musicales?
A mí lo que me gustaban eran los Beatles, Chuck Berry, el glam. Íbamos a una discoteca de barrio y tuvimos la suerte de que el discjockey pinchaba a los Stooges. A final de los setenta hubo un revival muy fuerte de los Who y me hacía gracia la locura de Keith Moon.
En el libro explicas que a veces ibais de empalmada, borrachos o drogados, a la boca del metro a reíros de los obreros que madrugaban para ir a trabajar.
Sí, es verdad, pasábamos el tiempo inventando tonterías de estas. Ahí tuve un chasco importantísimo. En pleno viaje de LSD me acerqué al metro y vi a mi padre. Sentí vergüenza ajena porque me di cuenta de que me estaba riendo de mí mismo. Son cosas muy nihilistas.
La verdad es que reírte de los obreros no casa mucho con tu militancia comunista.
Bueno, eran más bien simpatías, pero era sólo yo. Nos invitaban a tocar a una fiesta del PCE y podía aparecer otro del grupo vistiendo cruces gamadas y metiéndose con las feministas.
En el prólogo del libro, Diego Manrique dice que Estopa, que son de vuestro barrio, han sabido evitar todas las trampas en las que cayó La Trapera.
Puede ser, tú. A Estopa no los conozco, debían de tener dos o tres años cuado estábamos en pleno apogeo. Ellos tienen una cosa a favor importantísima: en España cualquier cosa que tenga una raíz flamenca tiene un cincuenta por ciento ganado. Si encima haces letras simpáticas, geniales y divertidas, pues ya lo tienes todo. Les enseñó a tocar Rockhita, que fue guitarrista nuestro, aunque nunca tuvo un papel muy relevante en el grupo. Cuando empezó a salir Estopa en Cornellá estaba hecha ya la limpieza salvaje de camellos y atracadores de poca monta.
¿Rockhita fue el que acabó siendo policía?
Sí, pero ya estaba fuera de la banda. Es divertido porque su viuda, Laura, era policía secreta.
¿Cómo es posible estar en La Trapera y acabar en la policía?
Recuerdo que, cuando éramos pequeños, nos llevó una vez a su casa. Lo primero que hizo el padre al vernos fue señalar una estaca que tenía colgada en la pared. Nos dijo: “Mirad: con esto le pego a mi hijo”. Ostia, a lo mejor tiene que ver con eso. No sé.
En una ocasión hicisteis campaña para la alcaldía de Cornellá.
Fue un amago. Cada año celebrábamos el cumpleaños de la banda con un autohomenaje por resistir juntos. Este sería el segundo o tercero. Era una parafernalia, pero ni siquiera intentamos lo de las firmas. Sólo desfilamos en coche descapotable con capas de rey y coronas. Delante iban todas las motos robadas y trucadas del barrio haciendo de séquito con los travestis. Estábamos todo el tiempo pensando en tonterías así . También montamos una presentación en la primera sex shop del Barrio Chino de Barcelona.
Lo que más me ha impresionado del libro es que siendo unos críos hicierais varios kilómetros en autoestop para ir al local de ensayo. ¿Cuánto tiempo duró eso?
Pues un año entero. Íbamos y volvíamos hasta Viladecans. Aún no estaba Modesto (Agriarte, guitarrista). Con tal de tener un guitarra capaz de tocar “La regla” o una versión de Teen Tops nos íbamos a un pueblo que estaba a cuatro del nuestro. Como no había transporte público, la gente nos llevaba. Tardábamos una hora o así. A la vuelta del ensayo era de noche y costaba más. La gente nos cogía tranquila porque teníamos dieciséis años.
Eskorbuto os han reivindicado como influencia. ¿Ves vuestra huella en algún grupo actual?
Bueno, no sé... No soy yo el que lo tengo que decir. En el País Vasco siempre nos trataron muy bien. Uno de nuestros mejores conciertos fue allí en un pabellón, en 1979. Podríamos haber explotado cuando el ayuntamiento de Bilbao nos pagó para tocar en la Semana Grande. El problema es que esa tarde se puso a llover y tuvieron que suspenderlo.
¿Te arrepientes de algo en la historia del grupo?
Quizá podríamos haber llegado a tener algún número uno en Los 40 Principales. Pero también me gusta ser una leyenda negra, el haber sido un desastre. Creo que si nos hubiéramos hecho millonarios habríamos acabado todos fatal.
El grupo en cinco datos
- Estuvieron activos desde 1976 a 1982. En 1992, con motivo de la reedición de sus dos primeros elepés, se volvieron a juntar. Grabaron dos discos más y volvieron a separarse en 1996. La mejor forma de sumergirse en su repertorio es el disco-libro Grabaciones completas (Munster, 2006).
- Aunque se les considera precursores del punk en España, ellos se desmarcaban del término, como queda claro en las entrevistas de la época: “Nosotros no somos punk. Eso va con otra sociedad, con otro mundo, no queremos ser una ferretería ambulante. Nuestra historia es la de la gente de Viladecans, de Sant Boi, de Cornellá, de Bellvitge, que es donde vivimos y trabajamos. Si nos va la música es para ir de lo más sublime a lo más asqueroso, desde tener un ligue increíble a tener que hacerte una paja”. Pues eso.
- El 10 de marzo de 1978 tocaron en el festival Broncorock en la Casa de Campo de Madrid. Así lo cuenta el batería Rafa Pulido: “Nada más llegar vimos como las pandas de Vallecas daban una paliza a uno de los organizadores. Habían reventado las vallas y se habían colado por la cara. A los de Lone Star les habían robado la batería. No había dinero para pagar a los grupos y los guantazos iban y venían. Ya que estábamos allí decidimos tocar. Dimos un conciertazo. Al acabar subió un menda al escenario, cogió el micro y obligó a todo el mundo a aportar algo de pasta. ¡Nos dieron 76.000 pelas en monedas! Además nos cargaron la furgoneta y nos metieron micros que no eran nuestros”.
- En esa época, el presentador Ángel Casas escribía esto sobre el grupo en su columna “Mundo pop”: “Hacen canciones que no presentaría Uribarri en Aplauso. Son sin duda las más viscerales canciones de denuncia que se hayan compuesto y cantado aquí. Sirven para dar testimonio de una juventud cloaquera dispuesta a no ocultar su basura, sino a echarla a la cara”.
- Dos momentos macarras recordados por el bajista, Jordi Subidas: “Estábamos en casa de Morfi, éramos trece personas y Javi quiso hacer rayas para todos. Le pidió un espejo a Morfi. Este se fue a su habitación , desencajó la puerta e un armario ropero y volvió a la sala”. La segunda: en su reaparición a mediados de los noventa tocaron en el bar Amordiscos de Vigo usando como escenario dos mesas de billar juntadas para la ocasión.
1 comentarios a La Banda Trapera del Río. Con punk las penas son menos.
1. «Saludos traperos!»
Dicho por Curriqui de Barrio el Wed 12-03-2008 13:45 (UTC)
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«Saludos traperos! [...]»
Dicho por Curriqui de Barrio en 26.LDNM La Banda Trapera del Río. Con punk las penas son menos.
viernes, octubre 21, 1994
Padre e hijos del rock radical coinciden en Madrid (EL PAÍS)
Padre e hijos del rock radical coinciden en Madrid
F. Í., - Madrid - 21/10/1994
La Banda Trapera del Río, mítica banda de Cornellá nacida como respuesta española al punki inglés en los setenta, actúa hoy en Alcorcón, al tiempo que Platero y Tú, una formación más reciente de Bilbao, lo hace en Revólver.
Puede decirse que los catalanes son los padres y los vascos unos hijos aventajados del rock radical.Siempre se ha dicho que si La Banda Trapera del Río hubiera nacido en Madrid en lugar de Barcelona aún se hablaría con admiración de ella. Nunca sentó bien su actitud radical y provocativa, de la que hacían gala y que les granjeó fama de antisociales y otras cosas peores. Aunque éste es su enésimo intento de reagruparse, fueron demasiado bestias para la España de la transición, cuando de verdad había poco rock and roll.
Los de Platero y Tú intentan recoger la antorcha de la provocación. Y si los catalanes se atrevieron a cantar en su día Nacido del coño de una puta y del polvo de un borracho, los bilbaínos arremeten con Hay poco rock and roll, su quinto y último disco, donde se rinde homenaje a insignes rockeros como Mick Jagger o Rosendo.
La Banda Trapera del Río actúa hoy en Flamingo Road (Navales 20. Polígono industrial Urtinsa II). Alcorcón. 23.00. Entrada libre.
Platero y Tú, en Revólver (Galileo, 26). 24.00. 1.000 pesetas.
