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martes, noviembre 09, 2010

"Venid a las cloacas" se lleva los dos premios del In-Edit: Documental nacional y Público

Después de enterarnos que el sábado "Venid a las cloacas", el documental sobre La Banda Trapera del Río, en el Festival In-Edit (Festival internacional de cine documental musical de Barcelona) ganaba el premio nacional, hoy se ha anunciado que también se ha llevado el Premio Beefeater, otorgado por el público.

Los llenazos en los dos pases y el entusiasmo que despertó entre l@s asistentes hacían presagiar este segundo premio. Ahora esperamos una gran celebración regado con Beefeater y lo que haga falta, junto a Dani Arasanz, su equipo y todos los traperos que han participado y disfrutado de... "Venid a las cloacas"!!!!


Copiamos aquí la entrevista con Dani, Morfi y Jaime Gonzalo, publicada en la web del In-Edit después de anunciarse el premio nacional.

Venid a las cloacas. Historia de la Banda Trapera del Río, premio nacional del VIII Beefeater In-edit


"Teniendo en cuenta la precariedad y la ingenuidad con la que empezamos este proyecto no podíamos obtener una mejor recompensa que ser valorados con este premio por un festival como Beefeater In-Edit, en el cual pensamos desde el principio como la salida ideal para este trabajo". Son palabras de Daniel Arasanz tras conocer que su película, Venid a las cloacas. Historia de la Banda Trapera del Río, ha merecido el premio nacional del VIII Beefeater In-edit. Además del director, –que ha agradecido el compromiso de los miembros de la Trapera, de su entorno y de todas las personas que han colaborado en el proyecto–, nos acompañan Jaime Gonzalo (guión) y Morfi Grei, el auténtico protagonista, el verdadero superviviente de la mítica banda que, sin saberlo, inventó el punk en nuestro país.
Texto: Borja Duñó
Foto: Bea Sancho

¿Cómo surge la idea de hacer el documental?
DA:Yo creo que el mérito es de Munster Records, que son los que más han hecho para que no se pierda el legado de la Banda Trapera del Río, primero publicando 1978/1982. Grabaciones Completas (2006) y más tarde el libro de Jaime Gonzalo, Escupidos de la boca de Dios (2007). Leyendo el libreto interior del disco y después el libro, me di cuenta de que más allá de la música había una historia muy potente. Iñigo de Munster nos puso en contacto a Jaime y a mí.
JG: Sí, después de pasar por cantidad de aspirantes a director, incluso mucha gente consagrada, y sin sacar nada en claro, estábamos a punto de tirar la toalla. Fue entonces cuando nos cruzamos Dani y yo y decidimos hacer la película sin ningún presupuesto, absolutamente en pañales.

Morfi, ¿cómo habéis vivido vosotros este interés renovado por la Banda Trapera?
MG: Dani vino un día a pedirme permiso para grabar el documental y le dije "haced lo que os de la gana", porque estaba totalmente retirado de la música y del rock'n'roll. Empezaron costeándoselo de su bolsillo, lo que es muy remarcable porque hoy en día puedes hacer una película sobre una cucaracha que baila muy bien la sardana y te dan 100.000 euros de subvención. Pero para el grupo de rock'n'roll más importante de este país ni un puto duro, excepto el ayuntamiento de Cornellà, que se enrolló un poquito. De hecho nos propusieron tocar en fiesta mayor y fue el bombazo rockero del año. En parte lo hicimos para apoyar el documental, pero la cosa se lió y nos fuimos a otras ciudades de España. Al final, hubo que anular media gira porque Juan enfermó y acabó falleciendo antes de la última actuación prevista, que tenía que hacerse en la Rambla de Barcelona.

¿El proceso os ha servido para restablecer el contacto entre los miembros de la banda que quedabais?
MG: Sólo quedábamos Juan y yo, más Jordi "Subidas", el bajista, por supuesto, que es el que siempre ha ejercido de bisagra entre los dos caracteres. Juan era tan gracioso que hasta cuando me insultaba me hacía reír... En definitiva, éramos unos adolescentes de Cornellà se nos ocurrió hacer las primeras canciones punk en España y eso es lo que queda, la rebeldía adolescente, que en definitiva es lo que es el rock'n'roll.

¿Podría existir en la sociedad actual la Banda Trapera del Río?
JG: Yo creo que hoy en día pasaría desapercibida. Se asimilaría como tantas otras cosas. La Trapera era un producto de su tiempo, no lo podemos olvidar. España y el mundo eran dos realidades muy distintas, aquello era la prehistoria, todo era infinitamente opuesto a lo que es hoy. Hoy en día creo que no tendría ni la repercusión ni el significado de entonces, aunque las letras de la Trapera siguen teniendo una vigencia extraordinaria, por desgracia. Esto habla muy mal de la época que estamos viviendo.

¿Cuál es el contexto de la Trapera?
JG: Lo bueno de la Trapera es que su discurso es absolutamente espontáneo, nacido de la nada, sin ningún referente cultural, estamos hablando de un extrarradio, de gente inmigrante, de una educación precaria y limitada y unos referentes casi inexistentes. Jugaban con tres o cuatro elementos nada más y consiguieron articular un discurso propio. Además, el punk no existía todavía, nadie conocía a los Sex Pistols y ellos adelantaron esto sin saberlo, cosa que tuvo un impacto tremendo. Hoy en día es difícil describir lo que sentías en un concierto de la Trapera, pero era un rito de descubrimiento de la juventud en el que participábamos todos.

Resulta curioso que el festival se haya inaugurado con Barcelona era una fiesta, de Morrosko Vila-San-Juan, y termine premiando Venid a las cloacas. ¿Son dos polos opuestos de una misma época?
JG: Sí, es la némesis, es lo que odiábamos y detestábamos. La verdad es que era un rollo bastante asquerosillo, nos daba mucha grima y la Trapera fueron los primeros que se hincharon a decir barbaridades de todo esto, del Zeleste, de esta burguesía catalana, progre y peluda, que leía El Viejo Topo. De hecho, toda esa generación se instaló en el poder y nosotros nos instalamos en los bordillos de las aceras. Es muy curioso que hayan coincidido estas dos películas porque son dos polos absolutamente opuestos.
DA: De hecho ellos tocaron en Zeleste y en las Jornadas Libertarias, que seguramente fue lo más importante que sucedió en Barcelona entre el 70 y el 83. No es que no se invitara a la Trapera a la fiesta, se la invitó, pero o ellos no encajaron o hubo un momento en el que se buscó cierta homogeneización y entonces ya no encajaron.
JG: Yo creo que ellos eran los que reventaban la fiesta. Para actuar en Zeleste tuvieron que firmar un documento comprometiéndose a no liarla... ¡Es que en Zeleste eran unos tipos insoportables, unos conservadores, unas monjas ursulinas! Había cosas muy interesantes como Pau Riba, Sisa, etcétera, pero cuando entró el rock laietà, el jazz y todo eso ya era pestilente e insoportable. Y la Trapera era lo único que nos quedaba. Que casualidad que hayan coincidido estas dos películas en el espacio y en el tiempo.
MG: Sí, llegaron a pagarnos para que no actuáramos, ja, ja.
JG: Yo he sido testigo, he visto a Morfi destrozar un camerino él solo, arrancando un lavabo de cuajo, ja, ja.  

domingo, marzo 07, 2010

"Enemigos del Sistema" (2008, crítica de la Vanguardia sobre "Escupidos de la boca de Dios")


http://laescuelamoderna.blogspot.com/2008/03/enemigos-del-sistema.html

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03/03/2008


Enemigos del Sistema


La Banda Trapera del Río El peleón y ostracizado grupo de ruido proletario del Cornellà de los 70, contado en su primera biografía.

El sitio donde naces, te hace. Decir lo contrario es tener mala fe, o haber nacido en la calle Mandri y jamás haber visto a un pobre. Si viviste en Cornellà a mediados de los 70, en pleno cinturón industrial del Baix Llobregat, es posible que las palabras “bonito” y “futuro” no signifiquen mucho para ti. En aquel maëlstrom de rieras llenas de condones, descampados, garrofers, casas baratas y calles sin asfaltar, páginas del Lib flotando en charcos, hipodérmicas en parques y obreros muy cabreados –y muy borrachos- nadie se atrevía a preguntar Qué vas a ser de mayor. Después de echar un vistazo a tu alrededor, sabías que no iba a ser gran cosa. Eso explica el tonelaje de anfetamina y Xibecas que algunos echaron cuello abajo en un intento de sobrellevar el tedio y la desesperanza del día a día en el extrarradio. Y eso explica la existencia de La Banda Trapera del Río. Uno de los grupos más excepcionales que ha dado el rock’n’roll local; los primeros que, como indica Jaime Gonzalo en el libro sobre la banda Escupidos de la boca de Dios, se atrevieron a hablar de su entorno, su miseria y su asco desde el mismo epicentro. Desde la ciutat podrida, la cloaca proletaria, La Banda Trapera del Río se atrevió a ser “la voz del barrio que se ha levantado entre bloques de cemento” (como dijo Morfi, su cantante). La gente que no quieres conocer y que viene de sitios donde no quieres ir, como cantaban Sham 69. Pues La Trapera eran un grupo de curriquis con mucho odio social y resentimiento de clase, sólo que también con alma artística. Desgraciadamente, y cito a Dorothy Baker en Young man with a horn, carecían de lo único que necesita un artista para sobrevivir mientras su espíritu vuela: la capacidad de mantener el cuerpo a raya. Así que se hicieron pedazos, a lo grande. A conciencia.
La Banda Trapera del Río se formó el 13 de noviembre de 1976, en su primera actuación. La formación más estable acabaría siendo Morfi Grei a la voz, Raf Pulido a la batería, Rockhita a la guitarra, Rayban alias El Llobregat al bajo y El Tío Modes a la otra guitarra. El nombre del grupo, explica Morfi, era: “Banda porque éramos una banda, Trapera porque nos vestíamos con lo que encontrábamos en los cubos de basura, y del Río por el río Llobregat”. Les ruego que aquí entiendan el término “banda” en su sentido literal: La Trapera era un mob de adolescentes gamberros, pero con guitarras. Además, les acompañaba a todas partes una numerosa peña chunga de Cornellà y San Ildefonso. “Camellos, manguis, lo peorcito”, declara Pulido, “Cuando hicimos el funeral por Sid Vicious aparecieron cinco 124 Sport, todos robados. En ellos venían Pinocho, Carmelo, el Tole, todos los chorizos habidos y por haber, pero bueno, nos respetaban”. En la fiesta de IIº aniversario del grupo, antes de anunciar que se presentaban a la Alcaldía de Cornellà, hubo un desfile de motos Puch y Derby montadas por “quinquis motorizados” que escoltaron al Dyane 6 del grupo. Como la escolta que los mods scooterizados de los sixties hacían a The Action en cada pueblo donde iban, pero a lo calorrillo. En un reportaje de TVE llamado Rock Bronca als barris, apareció La Trapera como 40 tíos: todos sus colegas, en la puerta del metro de San Ildefonso, hablando de la miseria que les rodeaba, en una demostración sin igual de fuerza pandillera. La Trapera, por cosas así, era grande.
A la Trapera la llamaban Punk, pero lo cierto es que no encajaban en ninguna parte y –a excepción de Star y algún otro medio- nadie les apoyó nunca. No encajaban en el virtuosista (y escapista) contexto musical del momento: rock laietà, salsa y progresivo. Morfi diría en 1978: “Lo nuestro ha sido automarginación, porque nos da asco todo el rollo que se fabrica en Cataluña, ese rollo de cançó y jazz rock que se lo pueden meter por el culo”. Tampoco encajaban con lo que entonces se llamó Rock Bronca; ni Mortimer, ni Peligro, ni Basura, ni desde luego las impostaciones ridículas de Ramoncín & WC tenían sus agallas ni su demencia. Y respecto al punk, decían: “Que quede claro que no somos punk. Eso va con otra sociedad, con otro mundo (...) Nuestra historia es la de la gente de Viladecans, Sant Boi, de Cornellà, de Bellvitge, que es donde vivimos y donde trabajamos”. El sonido de La Trapera mezclaba hard rock, el glam de The Sweet, la teatralidad de Alice Cooper y el ruidazo nihilista de The Stooges. Las letras lo atacaban todo y a todos. Eunucos mentales arremetía contra el Sindicat de Músics: “No os daremos tiempo a la crítica, no os daremos pasto a las mentes / Tocaremos por cojones, tocaremos lo indecente / Vais a oír ruido fuerte y contundente / Musicólogos reunidos lo proclaman estridente / Sois eunucos mentales, sois la hez de mi mente”. También podían hacer grandiosos gritos de guerra sin cuartel, como el himno Curriqui de barrio: “Soy curriqui de barrio, soy amigo del obrero / Soy enemigo del sistema y le pienso pegar fuego / Voy a quemar la alta alcurnia y le voy a robar su dinero / Para comprar más gasolina y seguir pegando fuego”.
Tras seis años de batallas campales, censura radiofónica, adicciones galopantes y fallecimientos (El Tío Modes), la Trapera se disolvería el 27 de agosto de 1982; aparentemente, después de que Morfi se introdujera -en pleno ataque de mono- unos supositorios en el culo en plena plaza del pueblo de Almansa. Su legado sería un single, un álbum y un segundo disco (Guante de guillotina) que no vería la luz hasta su edición en los 90. Su otro legado, claro, es la pelea; golpea, golpea y el árbol caerá. ¿Victoria pírrica o derrota heroica? Algo de ambas. Porque ya lo decía un rocker en Generation X, el libro de entrevistas a teenagers de los 60’s: “Si no puedes vencerles con el cerebro, véncelos con los puños”. O con guitarras.
Kiko Amat

La Banda Trapera del Río. Escupidos de la boca de Dios
Jaime Gonzalo
Munster Ediciones
207 pág.

(Artículo publicado originalmente en el suplemento Cultura/S de La Vanguardia del 23 de enero de 2008)

sábado, enero 23, 2010

Nacidos para perder (del webzine Moon Stomper)





Moon Stomper empezó como fanzine en setiembre del 98 , pasó a formato web en diciembre del 2000 y sacó su último número (el 9, donde venía el artículo de la trapera) en mayo de 2004. 
La Banda Trapera del Rio


“No, no es justo”, decía yo en el lejano 1988 cada vez que oía hablar a los seguidores del rock de las bandas suecas y australianas de garage que hacían rock en plan Detroit, y pensaba en el lugar que se merecía La Banda Trapera del Río y el por entonces su único LP editado.
Ellos han sido de las pocas bandas que hicieron rock de carne y hueso y sin aditivos en el subdesarrollado rock español de los años 70, en un momento en el que triunfaba el ladrillo llamado “rock con raices”. Y si en Nueva York tenían a los Dead Boys y a los Dictators, en Londres a los Sex Pistols y a los Damned, en Sydney a los Radio Birdman y a los Saints, en Barcelona estaban La Banda Trapera del Río. Y cuando les llegó la hora de plastificar sus canciones les tocó bailar con la más fea, que no era otra que la discográfica Belter, que más que un contrato, les firmó una sentencia de muerte, como le ocurrió también a Burning, PVP, y a los Burros, sacándoles a los Traperos un disco grande y un single un año después de haberlo grabado y con una distribución de lo más nefasta, y eso que los pocos discos que sacaron a la venta se agotaron. A pesar de todo, intentaron montárselo por su cuenta y sin adulterar su adorado R’n’R, que para algo tuvieron que tragar con tanta mierda.
Los Comienzos. Born to Kill
La historia empezó en Barcelona, en la ciudad satélite de San Idelfonso de Cornellá, un barrio habitado en su mayoría por inmigrantes andaluces, donde crecieron los traperos charnegos. Hartos del aburrimiento general que reinaba en la ciudad condal, que no era otro que la nova cançò, el jazz-rock layetano... Deciden montar un grupo un 13 de Noviembre de 1976, antes de eso los miembros de la Banda Trapera habían estado en grupos de rock sinfónico, hasta que se dieron cuenta de que en ese estilo musical no se les había perdido nada y que se aburrían como ostras. La formación original era el Tío Modes a la guitarra solista, un malagueño de nacimiento apodado así por ser el más viejo del grupo; Rockhita a la guitarra rítmica; el Llobregat, alias el Ray Ban, a las cuatro cuerdas, que confesó en una ocasión que su bajo le costó 800 pesetas; Raf Pulido a la batería, quien marcaba el ritmo en el grupo; y el último en llegar fue el cantante y portavoz Morfi Grey, un personaje carismático nacido en Melilla, que según contaba había militado en un dúo llamado las Alcachofas, y que luego intentó montar una zarzuela-rock. Por lo pronto la banda ya estaba formada, y casualmente se habían juntado un poco antes que el fenómeno punk británico asustara al mundo en 1977.
Al principio se ponen de nombre Al Rojo Vivo, que parece más un nombre de orquesta pachanguera. Cambiando luego al de 4x3, por esos tiempos tocaban los rockanrolles de toda la vida, o sea, el “Johnny B. Good” y el “Jumpin’ Jack Flash”, canciones que hasta los grupos mediocres tocaban para no ser abucheados en masa. Deciden componer sus propios temas que años después irían a parar a su primer LP, me imagino que por entonces ya se llamarían la Banda Trapera del Río, lo de ponerse del Río pienso que sería por el río Llobregat que pasa por Cornellá.
Al principio pasan de tocar en los locales del centro de Barcelona y prefieren hacerlo en las discotecas de su barrio, que para algo era donde estaba enclavado su reino. También solían actuar en algunos mítines de partidos políticos de izquierda, de esa época contaban “Una vez fuimos a tocar a una fiesta de las Juventudes Comunistas. Nosotros éramos los últimos en tocar, antes tocaban la Orquesta del Maestro Bellido y toda esa gente sofisticada, y todo el mundo con banderas rojas con la hoz y el martillo, todo muy bonito. Así que antes de tocar nos pusimos a beber como locos, y cuando salimos el Morfi Grey se sacó la polla y empezó a mear, yo dije pasar de todo, hubo gente que se escandalizó, pero fue lo mínimo, y eso que allí estaba Santiago Carrillo”.
Cuc "punk" sonat
Su verdadera presentación al mundo fue en el histórico festival punk en la Alianza del Poble Nou, un festival montado por la agencia de management Cuc Sonat. Para mi opinión, lo de festival punk en realidad aunque le pusieran una etiqueta “made in England”, eran ganas de hacer música a toda pastilla para combatir el aburrimiento reinante.
Allí estaba la Trapera junto a grupos que habían metido en la etiqueta punk como Peligro, o gente que hacía rhythm & blues, caso de Basura o Mortimer, y también estaban Ramoncín y W.C.? recién importados de Vallecas. De esa época contaría Fray, vocalista de Decibelios, “Allí fue donde descubrí el punk, antes sólo me gustaba la música hortera”.
La gente de Cuc Sonat querían meter en Barcelona la “fiebre punk”, que estaba rompiendo moldes primero en Inglaterra y luego en el resto del mundo. En su escudería la mayoría de las bandas estaban formadas por adolescentes de barrios del cinturón industrial barcelonés, como eran Peligro, Mortimer, Basura, Masturbadores Mongólicos y Rockelona.
Entre finales de 1977 y todo el 78, Cuc Sonat organizó conciertos en Barcelona y otras partes de Cataluña, que fueron los que dieron a conocer a la Trapera, y en sus directos ya empezaban a demostrar que eran los mejores de todo el paquete de grupos que llevaba dicha agencia de management. Como diría el futuro codirector de Ruta 66, Ignacio Juliá en la revista Star “Morfi Grey es el tipo que las madres no dejarían salir con sus hijas... Su puesta en escena es de lo más repulsiva, y como banda sonora un rock duro perfectamente desarrollado que si no son profesionales poco les falta”.
Por aquel entonces empiezan a ofrecerles contratos discográficos, pero les obligaban a cambiar la letra de sus canciones, por lo que deciden pasar de todo. Años más tarde Morfi contaría “Cuando varias compañías discográficas nos ofrecieron grabar un disco, nos obligaban a cambiar los textos. Cogimos todos los contratos discográficos, los colgamos en las paredes de nuestro local de ensayo y nos pusimos a escupirles hasta quedarnos secos. Sabíamos que éramos concientes de lo que hacíamos, y sabíamos el papel que jugábamos en la historia musical de este país”.
Al final no les quedó más remedio que fichar con la Belter, que se había llevado toda su vida viviendo de las ventas de Manolo Escobar, y que no sabían nada de nada que no fuera la “España cañí”. Les graban un single en 1978 y poco después un LP que contenía canciones que a simple vista parecían una colección de insultos y palabrotas, pero si se escuchan detenidamente se da uno cuenta de que los Traperos conocen perfectamente su mundo sórdido y deprimente. Y en 1978-79 estaba sólo ese disco donde se habla de la poca información sexual de su clase social en el tema “La regla”, del snobismo de las élites intelectuales, “Eunucos mentales”, del conformismo al que han llegado las gentes de su barrio metiéndose en la sociedad de consumo con “Venid a las cloacas”, sus declaraciones de principios y el lugar que desempeñan en este mundo con “Confusión”, “Curriovi de barrio” y “Nos gusta cagarnos en la sociedad”; a los marcados por la miseria desde el día que nacieron en “Nacido del polvo de un borracho y el coño de una puta”; y entre todas ellas la mejor canción del disco, “Ciutat podrida”, compuesta a medias por la poetisa Esther Valles, que años más tarde volvería a escribir con Morfi Grey y el Tío Modes “La losa” en el disco de Morfi en solitario. “Ciutat podrida”, aunque cantada en catalán y con claro acento charnego, toda ella está sostenida por la guitarra killer y sobreamplificada del Tío Modes.
El disco tardó muchos meses en salir, casi un año.
Por aquellas fechas viene Iggy Pop a España a tocar acompañado por la Sonic Rendez Vouz Band, formada por el guitarrista de los MC5, Fred “Sonic” Smith, futuro marido de la cantante Patty Smith, y Scott “Rock Action” Ashentohn, antiguo batería de los Stooges, o sea, antiguo compañero de fechorías de Iggy Pop; y otro exStooge, Scott Thurson, y el exbajista de otra killer band de Detroit, los Up, Gary Rasmussen.
En una de las críticas de aquella época sobre un concierto de la Banda Trapera del Río decía: “Suena igual que el concierto que ha dado Iggy Pop hace unos meses”, y yo me pregunto por qué no los pusieron de teloneros de la Iguana, en lugar de los pegoteros de Peligro. Los Traperos eran una auténtica reencarnación de los Stooges, habían nacido en tierra de nadie y tuvieron que organizárselo todo ellos mismos, como tuvieran que hacerlo en nuestras antípodas los australianos Radio Birdman.
Por entonces continuaba sin salir su esperado LP, y en algunos locales empiezan a ser boicoteados y tachados de broncas y barriobajeros. En el cabaret Tabú de las Ramblas (que luego inmortalizara el dibujante Pons en las historietas de María Lanuit para la revista El Vívora) son expulsados después de una actuación en la que fueron teloneados por Teddy Loquillo y sus amigos, banda formada por Loquillo como cantante y Carlos Segarra como guitarrista, entre otros.
Han cumplido su primer aniversario como grupo y deciden festejarlo con uno de sus shows de rock killer, y además se presentan para consejales en el Ayuntamiento de Cornella. Debió de ser una auténtica pasada ver a los Traperos montados en un dos caballos con la capota levantada en plan candidato a presidente de los Estados Unidos y gritando “¡Queréis que sea vuestro alcalade!”, llevando como escolta una panda de currions de barrio montados en puchs y derbys con orquillas como las de las shoppers, en plan ángeles del infierno, parecían recién salidos de una película de José Antonio de la Loma. En su programa político prometían plantar marihuana en el río Llobregat.
A pesar del boicot que les habían hecho en muchos sitios seguían montándoselo como podían, para eso tenían a su manager “el Chiri”, sin nada que envidiar a ingleses como Malcom McLaren o Bernie Rodees, agentes de Sex Pistols y Clash respectivamente. El Chiri, con sus ruedas de prensa marcianas y celebraciones de cumpleaños de la Trapera se supo ganar a la prensa musical de la ciudad condal, como lo comentado arriba de presentarse al Ayuntamiento y otros igual de originales. Por cierto, en lo de presentarse a candidaturas políticas se adelantaron a los vizcaínos Eskorbuto, que en 1986 se presentaron a las Elecciones Generales, o a Jello Biafra, cantante de los Dead Kennedys, que se presentó a alcalde de la ciudad de San Francisco.
Born to be wild
Por el verano de 1978 dan unas cuantas actuaciones por el territorio nacional reclutando una legión de seguidores. En Madrid tocan durante tres noches seguidas en la sala M&M, por entonces la sala de rock por excelencia de la capital. En el Disco Express indicaban “La Banda Trapera del Río estuvieron aquí en Madrid, se bebieron todas las botellas de cerveza que les pusieron por delante y cantaron canciones de muchas palabrotas e insultos políticos. Los grupos punk son todos iguales”. Una auténtica injusticia, porque como ya diría Ignacio Juliá “Tal vez pareciese muy demagógico si los sacaras de su contexto”, quizá alguna gente los considerase una banda punk del montón, pero no era eso. Siempre pensé que lo del punk y ellos fue una coincidencia, y si la Banda Trapera del Río hubieran nacido en el año 2003 en vez de en 1976 hubiesen seguido haciendo también el rock de alto voltaje que después de todo era la música que ellos conocían y les gustaba, la de su ámbito y la que su gente le pedía.
De todas formas las tres noches en Madrid fueron un auténtico éxito, y entre el público estaban unos alucinados Kaka de Luxe, que además les pidieron ser sus teloneros.
También tocan en Zaragoza y Bilbao, donde tienen un increíble éxito de público y donde no cabe duda que influyeron al rock radical vasco. Por esa época ya ha salido el single con la canción “La regla”, que se agotó en las tiendas aún teniendo una nula distribución. Igualmente actuaron en el último festival de doce horas de Canet Rock junto a gente como Ultravox, Blondie y la malograda Nico. Tocan al final del concierto despertando a todo el adormilado auditorio. Y hasta consiguen que Victor Jou, dueño de Zeleste, el local estaba entonces en la calle Platería, templo de todo lo que los Traperos odiaban y habían jurado destrozar (la música mediterránea con aires caribeños y la nova canço) los contratase para tocar durante dos noches. Parece imposible que fueran contratados por Jou para actuar en dicha sala en aquellos tiempos por una gente que en 1977 le quitaron la electricidad a los madrileños Para Celso, grupo que tenía como cantante al showman conocido como el Gran Wyoming, y simplemente por hacer rock and roll. Las actuaciones en Zeleste fueron un auténtico éxito. Los Traperos comentarían de aquello “Sí, la verdad es raro que ellos nos hayan llamado, y mira que nosotros nos cagamos en ellos en entrevistas, lo bueno es que son ellos los que nos han llamado. Todo el mundo se mata por actuar en Zeleste. Ha sido bueno para ellos y para nosotros, ellos se modernizan y nosotros nos sacamos una pasta, que nunca viene mal, y nos quitamos esa fama de bestias que se pegan de hostias con el público y todo eso, ya me dirás que gracia tiene bajar a pegar a dos o tres mil personas... aunque a veces lo hayamos hecho.
En 1979 sale por fin el primer LP de la Banda Trapera del Río. El disco es una auténtica Biblia negra del rock español para el año que salió y todo un símbolo. Prohibido en todas las emisoras comerciales, que los censuraron cobardemente, y para colmo la Belter hizo una distribución de lo más tercer mundista y cutre, y eso que se agotó en las tiendas, pudiendo haber llegado a más gente. Los comentarios del grupo sobre la discográfica eran “Son unos hijos de puta, nos hacen una liquidación de material horrible. Decían que el single de “La regla” habíamos vendido 43 singles, cuando sólo en Cornellá hemos vendido más de 200”.
En aquel momento la banda había pasado por varios cambios, el Llobregat fue expulsado y el Rockhita se casó dejando el grupo, entraron un nuevo bajista, el Montoya, de la conocida familia de artistas flamencos de Barcelona, que les daba un toque más contundente a sus directos.




Con esa formación telonean a Ian Gillan, que hacía poco había dejado Deep Purple por sus desavenencias con Ritchie Blackmore, teniendo que soportar los Traperos el sabotaje de la mesa de mezclas de los técnicos británicos que no querían que le hiciesen sombra a la estrella de la noche, como hubiese ocurrido si los Traperos hubiesen sonado como es debido y lo poco convincente que fue la actuación del señor Gillan, que dio un show de lo más aburrido y desangelado.
También celebran otro año de vida más como grupo dando una actuación y montando una rueda de prensa en un sex shop en el barrio chino, y allí mismo el mítico fotógrafo Flowers (sí, el mismo al que Loquillo y los Trogloditas de dedicaron la canción “Leyenda” en su LP La mafia del baile) les proclamaba en un discurso de verborrea etílica “como mejor grupo de rock urbano del país”, para después Morfi Grey cortar una tarta de cumpleaños con un machete de esos que se usan para adentrarse en la selva virgen.
En ese año, 1979, el bajista de los Sex Pistols, Sid Vicious, moría de una sobredosis de heroína y los Traperos deciden montarle un “concierto-funeral” en su propio barrio, en el local de Cornellá, que por no ir de politiqueros y serios les dijeron que debían pagar el alquiler del local. Ese fue un problema que tuvieron en su barrio la Trapera, no estaban aceptados por su gente, y los tachaban de antisociales. Ellos dirían sinceramente que también eran de allí y eran hijos de obreros, queriendo reflejar en sus letras lo que estaba pasando.
El funeral a Sid Vicious debió ser algo brutal, seguro que el que fuera bajista de los Sex Pistols se sentirían orgulloso desde el infierno de que gente como los Traperos le hicieran un homenaje descargando energía en directo, con un Morfi Grey que parecía un brutal cruce entre Iggy Pop y Bon Scott. El funeral-recital acabó con la policía desalojando el local. Cuando quisieron cobrarles por el uso del local, ellos no pertenecía al P.S.U.C. (Partido Socialista Unificado de Cataluña), les contestaron que no les darían una peseta porque “los muertos no pagan”.
El final
En 1980 siguen intentando lo imposible por grabar un segundo larga duración, pero no hay manera. Mientras otros grupos como Burning, Leño o Ramoncín tenían ya más de un LP en la calle, ellos seguían sin suerte. Como si todos los medios que rodean a un grupo de rock se estrechasen, y a principios de año el Montoya es reclamado para hacer la mili y entra a sustituirle Jordi Pujadas, alias “el Subidas”, que era el menos Trapero, por no ser no era ni de Cornellá. Era el más profesional, su bajista favorito no era precisamente Ian “Lemmy” Kilmister, Motorhead, como debía corresponder a un Trapero, sino Jaco Pastorius, de los Weather Report.
Lo de grabar un segundo álbum seguía siendo una auténtica necesidad para poder seguir hacia delante y plastificar temas nuevos como “El saco”, “Vulgaridad” o “Asesino tierno”, que reflejan la evolución del grupo, o como ellos dirían “Con todos los años que llevamos hemos aprendido a tocar mejor, nada más que hay que ver todos los grupos que salieron con nosotros en el festival punk de la Alianza en Poble Nou sólo quedamos nosotros”. En el verano de 1981, hartos de todo y sin ver nada claro deciden separarse.
Coitus interruptus
En junio de 1982, debido a que les ofrecen un contrato discográfico, la Banda Trapera del Río se vuelve a juntar. En aquellos momentos se había puesto de moda el rock duro, bandas como Iron Maiden o Saxon se estaban comiendo el mundo, y en España Barón Rojo y Obús tres cuartas partes de lo mismo pero de manera menos exagerada. Mientras los Traperos no habían tenido el merecimiento que se merecían, debía de ser jodido que ahora bandas con la etiqueta de hard rock o heavy metal empezaran a vender y ellos que llevaban toda la vida hubieran de tragar con tanta mierda. “Este país no es serio, ahora Fernando Márquez “el Zurdo” se ha metido a periodista, y va diciendo por ahí que le habíamos dado de hostias, y lo único que pasó es que tocamos en un festival en Avilés, y después de nosotros les tocaba a su grupo Paraíso, para entonces el público ya había tenido suficiente marcha y pasaron de su actuación”. Respecto a la nueva moda del rock duro, Morfi alegaba “España es un país básicamente hortera, no entiende de rock, para los españoles el rock es una moda, y eso no sirve. Es como la sangre, ha de llevarse dentro, es una vergüenza que vuelva el rock duro y todo dios se apunte. ¿Viste a Barón Rojo tocando con Antoñito Flores en Aplauso?¡Qué chorrada tío! Eso es como si nosotros tocáramos con Raimon. La Banda Trapera del Río ha tenido estilo propio, estuvimos con el punk al principio porque era una movida contra el muermo del rock layetano”. El Tío Modes comentaría con su opinión personal que sus guitarristas favoritos eran Jimmy Hendrix, Ted Nugent y Rory Gallagher, pero no le habían influido a la hora de tocar, “Para ser guitarrista de rock se ha de tener genio, y yo me considero un rockero nato. En España no hay otro guitarrista de rock duro, yo soy el único, los demás imitan a los extranjeros todo lo que pueden”.
Para que algunos estuvieran más conformes y no tuvieran suficiente con la amplificación eléctrica que descargaban los Traperos en los conciertos de presentación de su segundo LP, iban a llevar una gigantesca guillotina como hiciera el veterano Alice Cooper en sus buenos tiempos “Esa es la guillotina que va a cortar el bacalao rockero este año”. Para terminar alegando “Llevamos mucho tiempo en este rollo. Tenemos cierta solera, hemos sido engañados por ejecutivos discográficos, estafados por managers y promotores, pero ya sabemos de qué va el asunto, vamos muy en serio. El mundo del rock es una basura, al primero que se pase con nosotros le vamos a hinchar la cara”. Motivos tenían de sobra para decir estas palabras, pero de repente la casa discográfica Discophon, que les iba a sacar el disco, quebró dejándoles colgados con el single promocional “Tu pistola no me mola”. Como si no tuvieran ellos suficientes problemas con la adicción a la heroína de su cantante Morfi Grey, parecían como si su leyenda maldita se hubiera puesto de acuerdo con la quiebra de su discográfica.
De repente, lo que podría haber sido su trampolín definitivo, cuando a la gente parecía gustarle el rock duro, se les escurrió todo de las manos sin tener parte de culpa. No sé si dieron muchas actuaciones pero sí que hicieron un concierto de despedida en Cornellá con Ultratuita (el grupo del cantante de Basura, Panotxa), Oriol Tranvía, Telegrama y Decibelios.
Aliento de noche
Después de disolverse la banda, el estado de ánimo de su lider, Morfi Grey, no podía ser peor: enganchado a la heroína y más sólo que la una, mientras el Tío Modes estaba en Francia trabajando en la vendimia y tocando la guitarra en el metro de París. Pero quien ha entrado a formar parte del rock & roll tarde o temprano ha de volver, y Morfi volvió a tocar junto al Tío Modes. Aunque ahora actúa como solista en sus directos recupera canciones de su viejo grupo. En un principio le acompañan los componentes de Dossier Negro, y el Tío Modes vuelve a demostrar por qué le apodaban “el metralleta”, sacando chispas de su gibson asesina, resucitando el espíritu de la Banda Trapera del Río. Componen nuevas canciones que saldrán luego en el mini-LP Aliento de noche, con canciones como “Mendigo”, un tema autobiográfico escrito por Morfi, al igual que “Cayendo”, la balada “La losa”, que como ya señalé al principio lo escribió la poetisa Esther Valles, la misma que escribiera “Ciutat podrida” y “Aliento de noche”, la canción que sirve de título al mini-LP, o como diría Morfi “Es para darle una lección a los heavys, y como se te queda el aliento después de una noche de juerga”; en “Brigada antidroga” hablaban de cómo la policía dejan en paz a los peces gordos y a los peces chicos los jode vivos.
Morfi Grey demostraba que era un hombre sincero, un hombre que había asimilado honestamente el contenido de discos tan opuestos entre sí como el Rock & roll animal de Lou Reed, el Fun house de los Stooges, Highway to hell de AC/DC, Motorvation de Chuck Berry, Never mind the bollocks de los Sex Pistols y Born to run de Bruce Springteen, y que cuando le preguntó Jaime Gonzalo en la desaparecida Rock Especial si no tenía miedo que lo compararan con Miguel Ríos, dijo “Si yo digo algo es porque lo he vivido en la calle. Yo no puedo tener la cara dura de venir de una audiencia real o de una fiesta de sociedad y luego hablarles a los chavales del paro, de la droga, de esos problemas... ni puedo decirle a nadie que es de puta madre si no lo conozco...”
Tanto en el disco como las actuaciones en directo contaron además con la presencia de otra killer guitar, la de Javier Juliá, excomponente de Loquillo y los Intocables y de Loquillo y los Trogloditas y hermano del crítico Ignacio Juliá. Tras este interesante disco y de actuaciones demoledoras y camerinos destrozados, a Morfi le dio la vena más en plan Willy De Ville, más charnego que neoyorkino, con los que grabó como Zona Grey, e intentaba ir como una versión ibérica del lider de Mink De Ville, pero parecía como si Iggy Pop se hubiera transformado en una patética folklórica tipo Rocío Jurado o Isabel Pantoja.
Vox animal/Oficial Matute A principios de los 90 teníamos por un lado a Morfi Grey transformado con su verdadero nombre, Miguel Ángel Sánchez, formando Vox Animal, y por el otro al Tío Modes y Raf Pulido con Oficial Matute, en claro homenaje al policía de los dibujos animados de Don Gato que crearan el dúo Hanna-Barbera. Personalmente no pude escuchar ni a unos ni a otros, aunque por lo que oí, Oficial Matute iban más en la onda de la Trapera, y Raf Pulido, el que fuera batería del grupo, cambió las baquetas por el micrófono, mientras el Tío Modes seguía siendo el mismo killer que fusionaba con su gibson el heavy y el punk. Y grabaron algunos temas de su segundo LP por entonces inédito, titulado Guante de guillotina, cantado por Raf Pulido, quien escribiera las mejores canciones de la Trapera.
A la pregunta sobre el secreto del Tío Modes que le hicieran Jaime Gonzalo e Ignacio Juliá, respondía “Mira, hemos probado guitarristas que te hacían el punteo de Ritchie Black More o de Gary Moore a la perfección, pero eran meras fotocopias. Es siempre mejor hacer algo propio aunque sea más sencillo, la personalidad de un grupo es lo que vale, no el que seas un virtuoso del instrumento. Qué pasaba en la banda, pues que había algo original, por eso gustaba”. Todo indicaba que la cosa iba a continuar así hasta que...
Pegándole fuego al fuego
Entre 1992 y 1993 se reedita el primer LP por el que los coleccionistas estaban pagando 20.000 pts, y el segundo LP hasta entonces inédito, Guante de guillotina, con viejos temas que tocaban en directo y que no habían sido plastificados como “Monopatín”, “Cómics y cigarrillos”, “Tu pistola no me mola”, “El saco”, “Misógino”... además de homenajes de nuevos grupos como La Perrera, Cerebros Exprimidos y El Legado... El caso es que estos discos reeditados sin promoción de ningún tipo hace que el grupo se vuelva a juntar, igual que hicieron por la misma época los Sex Pistols y los Dictators. En una entrevista para Ruta 66 con motivo de su vuelta declararon de los viejos tiempos “La Trapera sufrió un boicot total del sistema discográfico y del Estado, pero lo importante es que hemos vencido, se han reeditado los primeros discos sin televisión, sin 40 Principales y sin nada”. A las preguntas de a qué se debía ese boicot y si de verdad tan peligrosos resultaban Morfi contestó “Sí, porque a la que no nos gustaba alguien le dábamos con el bate de béisbol en la cabeza. Nos ofrecieron un contrato de bastante dinero como el de Movieplay, pero a cambio exigían que cambiáramos algunas letras. Cogimos ese contrato, lo clavamos en la pared con una baqueta y empezamos a mearnos en él. Éramos muy vacilones pero ha merecido la pena”.
El grupo volvió a estar en la carretera tocando por distintos sitios de España. En su actuación en Barcelona subió el fotógrafo Flowers totalmente ciego y desnudo, y con todo al aire se puso a cantar a dúo con Morfi Grey.
Graban los discos Directo a los cojones, un álbun en directo, y Mentenblanco, y siguieron de gira. Incluso llegaron a tocar en la sevillana sala Fun Club, donde los pude ver en directo, con Morfi Grey llevando una peluca morena que aseguró regalar al que le diese uno de sus calcetines, cosa que ocurrió. Al final, Raf Pulido lanzó una de sus baquetas al público, que me regaló un amigo que la pilló.
Quién sabe si ahora que los Radio Birdman se han vuelto a juntar, por qué no la Banda Trapera del Río.
- Eduardo Álvarez Cónsul -



jueves, marzo 19, 2009

blog klubmetal: la banda trapera del rio (1979) y guante de guillotina (1982)

la banda trapera del rio (1979) y guante de guillotina (1982)

Tracklist:
01- Curriqui De Barrio
02- No Dais La Cara
03- Meditación Del "Pelos" En Su Paja Matinera
04- Venid A Las Cloacas
05- Confusión
06- Eunucos Mentales
07- Ciutat Podrida
08- La Regla
09- Padre Nuestro
10- Nos Gusta Cagarnos En La Sociedad
11- Nacido Del Polvo De Un Borracho Y Del Coño De Una Puta

Pais: Catalunya
Line Up:
Morfy Grey,Vocals
Tio Modes,Guitars
Rockhita,Guitars
El Llobregat,Bass
Raf Pulido,Drums

La Banda Trapera del Río fue una banda de punk y rock nacida en el barrio La Satélite (hoy renombrado San Ildefonso) de Cornellà de Llobregat, (Barcelona). Precursores del punk en España y autores de la primera canción rock en catalán: «Ciutat Podrida"» («Ciudad podrida», en castellano). Estuvieron activos desde 1976 a 1982. En 1992, con motivo de la reedición de sus dos primeros LPs, el grupo se volvió a juntar. Grabaron dos discos más y se volvieron a separar en 1996. Forman parte de la leyenda urbana transgresora y olvidada de la vida de extrarradio del cinturón barcelonés, que vivió al margen del resurgir de la cultura catalana y de la transición democrática de entonces. Su guitarrista, Modesto Agriarte, falleció en 2004. Historia El grupo se formó en 1976, justo antes de la explosión del movimiento punk en el Reino Unido. El estallido punk fue una de sus principales influencias en el sentido de la provocación, ya que musicalmente, más que al punk, su música se aproximaba al rock duro, sonido con el que el grupo estaba más familiarizado (algunos de sus miembros provenían de grupos de rock sinfónico o progresivo.

Tras cambiar dos veces de nombre (fueron Al Rojo Vivo primero y 4x3 después) comenzaron a tocar en directo, donde empezaron a ganar fama por su actitud provocadora tocasen donde tocasen. Comenzaron a componer también sus propias canciones, con la provocación como bandera. De hecho, Morfy Grey reconoció que la letra de «La regla» (tema presente en su primer sencillo) la escribió únicamente con afán de provocar.

En 1978 recibieron varias ofertas para editar un álbum, decidiéndose finalmente por la apuesta de Belter. La relación con la discográfica no fue buena en ningún momento. Ese año apareció «La Regla» / «Rock Cloaca», considerado como una de las piedras fundacionales del punk en España. «La regla», en el blog Históricos del Punk nacional, 9 de mayo de 2004. La publicación de La Banda Trapera del Río se retrasó casi un año, a pesar de que el álbum estaba grabado. Además el grupo siempre se quejó que Belter les engañaba con las cifras de ventas y no les pagaba los royalties.

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Ciutat podrida
Ciutat podrida ens portes la nit i la por
ara que que ets adormida els carrers són plens de foc
vull sortir d'aquest infern on els crits dels perduts s'obliden
quan ets presoner, l'esclat del vent i la llibertat no camina
ciutat podrida
Aquest és el moment el que ha mort la vida
no m'importa el moment puc caminar sense guia
ciutat podrida


La banda trapera del rio - guante de guillotina


1. El saco
2. No me mola tu pistola
3. A mi dosis
4. Vulgaridad
5. Monopatin
6. No te entiendo
7. Misogino
8. Juventud tatuada
9. Comics y cigarrillos

Oriundos de Cornellá, ciudad satélite y periférica charnega por excelencia, La Banda Trapera supieron captar minuciosamente la cruda realidad que les rodeaba. Sus letras recogían a la perfección su entorno, lo que les trajo muchos problemas, ya que con ellas intentaban alertar al mundo de su situación, siempre aderezadas con una pizca de provocación, como reconoce Morfi Grei en el texto que acompaña esta goloso libro-disco, “Provocando te lo pasas muy bien y encima la gente se fija en ti, lo cual te permite hacer mas conciertos”. Cierta es la afirmación de Morfi, pero también les hizo sufrir la censura de la naciente democracia actual y la expulsión de su compañía discográfica, Belter. Un cúmulo de desgracias de la banda pionera del punk español sin saber en qué consistía dicha música, que fuera de nuestras fronteras comenzaba a hacer estragos. La droga también hizo estragos en la Trapera, victima de ello moría Tio Modes en 2004, no quedaron excluidos de este infierno Raf Pulido y Morfi Grei. Dos disco fueron su legado, aunque a mediados de los noventa se reunieron para celebrar en directo su 20 aniversario, fruto de ello nacieron un disco en directo y otro en estudio. Ahora Munster sacia una deuda pendiente, rescata y difunde nuestra memoria histórica musical, marginada y huérfana de reediciones. Los de la discográfica del monstruo ebrio publican un precioso disco-libro, escrito por Jaime Gonzalo, donde se recopilan todos los temas de la Trapera entre 1978 y 1982. Todo un ejercicio de arqueología musical al cual no puede resistirse nadie.

En 1976 antiguos miembros de formaciones tan dispares como Alcachofas, Al Rojo Vivo y 4X3 se unen para formar La Banda Trapera del Rio, dos años después grababan sus primeras canciones. Belter se había hecho con los servicios del cuarteto y mientras preparaban su álbum debut, el single ya era una realidad. Contendría dos temas: “Venid a la Cloaca” y “La Regla”. Las relaciones con Belter fueron deteriorándose paulatinamente y el disco sale con bastante retraso, a finales de 1979. Ese trabajo incluía algunos de los himnos mas representativos de la banda, como es el caso de “Padre Nuestro”, “Nacido del polvo de un borracho” o “Ciutat Podrida”, única canción cantada en catalán. El verano de 1981 la banda dice supuestamente adiós a sus seguidores, celebrando un concierto despedida durante la fiesta mayor de Cornella. Acompañaron en la Plaza Cataluña, entre otros, Tranvía, Stoneflowers, etc.

Durante la Semana Santa de 1982 La Trapera se reúne para grabar los nueve temas que componen su segundo trabajo. El 22 de Mayo se presenta nuevamente el grupo en directo, entre los grupos que conformaban el Festival Tots Al Born-Visca el Brusi, organizado por el Ayuntamiento y donde también estaban programados Rebeldes, Sirex y C-Pillos. “Guante de Guillotina” no llegó a editarse nunca en vida del grupo. En verano de 1982 La Trapera decide separarse definitivamente. Todo esto es lo que recoge "1978/1982 Grabaciones completas".

http://www.megaupload.com/es/?d=HLBOBFCY

viernes, marzo 14, 2008

Una crítica de "Escupidos...", en rockandrollarmy.com




"Jaime Gonzalo lleva en la prensa especializada desde 1975, en su curriculum podemos ver que ha realizado trabajos como productor discográfico, letrista, guionista televisivo y radiofónico y como no autor de libros y cientos de reseñas discográficas. Él dirige junto a Ignacio Julià desde 1985 la revista Ruta 66 y si no me equivoco colabora en el periódico El Mundo.

Como su mente calenturienta no puede parar de maquinar proyectos decide un buen día poner a unas de las bandas de este país en el sitio que le corresponde a través del libro “Escupidos de la boca de Dios”. Mediante los testimonios de los propios miembros que formaron La Banda Trapera del Río (el río Llobregat) Jaime Gonzalo nos describe como era ciudad Satélite y el barrio de Cornellà hacia finales de los 70 principio de los 80 con sus curriquis de barrio, sus camellos, sus currantes y la lucha de los trabajadores por sacar a sus familias adelante.

Gracias a todo esto descrito por el propio Jaime o los diferentes entrevistados del libro nos vamos poniendo en situación y tratamos de imaginar cual fue la semilla de la que germino la Trapera y todo lo que se movió a su alrededor, rock and roll, delincuencia, transición democrática, y un fuerte movimiento obrero gestado alrededor de potentes empresas industriales.

Según avanzamos en la lectura del libro nos vamos encontrando con un montón  de anécdotas que hacen que la historia del mismo sea amena y entretenida, por poner algunos ejemplos, su primera gran actuación fue frente a, nada más y nada menos que cien mil personas en una fiesta que organizo el PSUC (Partido Socialista Unificat de Catalunya), o en la primera fiesta organizada por el Partido Comunista, celebrada en la Casa de Campo de Madrid en 1977 frente a doscientas cincuenta mil personas -¿tú sabes lo que es subirse a aquel bicho escenario?- cuenta Raf Pulido, batería de la Trapera.

O cuando conocieron a Javier Granja, promotor de conciertos de Bilbao, que en su día les organizo los primeros bolos en Euskadi, en el Polideportivo de Gallarta y el campo de fútbol del Barakaldo junto con Moris, Cucharada, Neuronium y los 091de Bilbo allá por el año 1978.

Otra buena es cuando Javier Granja y su mujer salidos de todo, heroína, coca, con unas bolsas de coca acojonantes, estando en casa de Morfi decidieron invitar a unas rayas de coca para todos y le pidió a Morfi un espejo, este se fue a la habitación y desencajo la puerta del armario con un espejo, Javi, su novia y un tal Coyote empezaron a volcar la coca a sacos y prepararon unas rayas de un extremo a otro del espejo. O como en otra ocasión en la que tocaron en un gaztetxe de Donosti rodeados de gente a fin a la izquierda abertzale, y al loco de Morfi Grei no se le ocurre otra cosa que salir del camerino entre la gente vestido de guardia civil y gritando "¡vascos de mierda, vascos de mierda!" ...te podría contar mas pero no tendría gracia tendrás que descubrirlo tú mismo.

Y así entre anécdotas, diversas historias de la época de diferente pelaje, y las muchas y buenísimas fotos de Salvador Costa vamos avanzando por las 207 páginas que componen dicho libro y descubriendo lo que dio de sí la historia de La Banda Trapera del Rio, punta de lanza del punk nacional y objeto de culto de sucesivas generaciones. Unos clásicos que se autodestruyeron dejando un legendario primer LP y un segundo que sólo se publicaría a título póstumo. Más tarde a  principios de los 90, un doble álbum en directo y otro en estudio pusieron fin a un mito que la reciente muerte de dos de sus miembros originales ha concluido para siempre.

Decir que el libro sorprende por su lujosa presentación de tapas duras de 28x22 y de la gran calidad de impresión de las fotos, que está editado por Munster Ediciones y que me parece altamente recomendable y de obligada lectura por el buen aficionado al rock y el punk de este país. 


Sr. Actitud"

sábado, diciembre 15, 2007

La Banda Trapera del Río. Con punk las penas son menos (entrevista a Morfi en la revista 26.LDNM)

Revista LDNM

Web www.ladinamo.org

26.LDNM - Oct-Dic 2007 - Música

La Banda Trapera del Río. Con punk las penas son menos.

Víctor Lenore

La Banda Trapera del Río fue lo más cercano que tuvimos a unos pioneros del punk, aunque su aire cutre (por barrial y proletario) asegura que nunca vayan a ser reivindicados por las revistas cool o los catálogos de tendencias.

Su rock de ciudad dormitorio fue la semilla de muchas cosas, desde el rock radical vasco al orgullo callejero de Estopa. El libro Escupidos de la boca de Dios (Distrolux, 2007), recientemente publicado, repasa la historia del legendario grupo de Cornellá. LDNM ha hablado con Morfi, cantante de “La Trapera”.

Hoy la vida de Miguel Ángel Sánchez –cantante de la banda, alias Morfi Grey– ha cambiado bastante. “Tengo la típica casita con jardín. Mi mujer es familia de los Jijona y trabajo en la fábrica de turrones, helados y horchata que tienen en Granollers”. Se muestra un poco avergonzado de no estar al día de la agenda cultural. “Leer no puedo porque tengo dos críos y eso me impide concentrarme. La última película que vi fue Ratónpolis, así que ya te puedes imaginar”.

De hecho, hasta parece preocupado por la juventud del país. “Bueno, sí , en el libro digo alguna frase que puede parecer injusta. No es verdad que hoy los chavales sólo se rebelan cuando no les compran una Playstation. Lo que quería decir es que ahora les damos a los críos los regalos antes de que los pidan. Creo que eso tendrá consecuencias en su carácter”.

Cuando acabamos de hablar, se vuelve a disculpar “por ser poco interesante”. No tenía por qué. Diría que contestó con bastante gracia.Un libro y un recopilatorio son momentos para hacer balance.

¿Qué crees que fue lo más valioso y lo más prescindible de La Banda Trapera del Río?

El grupo fue una especie de grito inconsciente, pero los primeros discos de cualquiera siempre tienen algo especial, supongo que precisamente esa inconsciencia. Mis canciones favoritas son del primero “Curriqui de barrio” y “Ciutat podrida”. También me gusta una tardía del Mentemblanco (1994) que es una historia real. Se titula “Yonqui Palace” y habla de la unidad de desintoxicación del Hospital San Pablo.

En cierta época fue a parar por ahí Johnny Thunders (New York Dolls). Me enteré por mi amigo Miguel Real de Asúa, de las bodegas Cune. Es un hospital público, pero también se puede ir por lo privado: los pijos que van allí a curarse lo llaman Yonqui Palace. Es todo confort.

Jaime Gonzalo te compara en el libro con Johnny Boy, el tarado que interpretaba De Niro en Malas calles.

Qué simpático es Jaime...

Bueno, te compara pero dice que tú eras más listo. ¿Cuáles eran tus iconos cinematográficos y musicales?

A mí lo que me gustaban eran los Beatles, Chuck Berry, el glam. Íbamos a una discoteca de barrio y tuvimos la suerte de que el discjockey pinchaba a los Stooges. A final de los setenta hubo un revival muy fuerte de los Who y me hacía gracia la locura de Keith Moon.

En el libro explicas que a veces ibais de empalmada, borrachos o drogados, a la boca del metro a reíros de los obreros que madrugaban para ir a trabajar.

Sí, es verdad, pasábamos el tiempo inventando tonterías de estas. Ahí tuve un chasco importantísimo. En pleno viaje de LSD me acerqué al metro y vi a mi padre. Sentí vergüenza ajena porque me di cuenta de que me estaba riendo de mí mismo. Son cosas muy nihilistas.

La verdad es que reírte de los obreros no casa mucho con tu militancia comunista.

Bueno, eran más bien simpatías, pero era sólo yo. Nos invitaban a tocar a una fiesta del PCE y podía aparecer otro del grupo vistiendo cruces gamadas y metiéndose con las feministas.

En el prólogo del libro, Diego Manrique dice que Estopa, que son de vuestro barrio, han sabido evitar todas las trampas en las que cayó La Trapera.

Puede ser, tú. A Estopa no los conozco, debían de tener dos o tres años cuado estábamos en pleno apogeo. Ellos tienen una cosa a favor importantísima: en España cualquier cosa que tenga una raíz flamenca tiene un cincuenta por ciento ganado. Si encima haces letras simpáticas, geniales y divertidas, pues ya lo tienes todo. Les enseñó a tocar Rockhita, que fue guitarrista nuestro, aunque nunca tuvo un papel muy relevante en el grupo. Cuando empezó a salir Estopa en Cornellá estaba hecha ya la limpieza salvaje de camellos y atracadores de poca monta.

¿Rockhita fue el que acabó siendo policía?

Sí, pero ya estaba fuera de la banda. Es divertido porque su viuda, Laura, era policía secreta.

¿Cómo es posible estar en La Trapera y acabar en la policía?

Recuerdo que, cuando éramos pequeños, nos llevó una vez a su casa. Lo primero que hizo el padre al vernos fue señalar una estaca que tenía colgada en la pared. Nos dijo: “Mirad: con esto le pego a mi hijo”. Ostia, a lo mejor tiene que ver con eso. No sé.

En una ocasión hicisteis campaña para la alcaldía de Cornellá.

Fue un amago. Cada año celebrábamos el cumpleaños de la banda con un autohomenaje por resistir juntos. Este sería el segundo o tercero. Era una parafernalia, pero ni siquiera intentamos lo de las firmas. Sólo desfilamos en coche descapotable con capas de rey y coronas. Delante iban todas las motos robadas y trucadas del barrio haciendo de séquito con los travestis. Estábamos todo el tiempo pensando en tonterías así . También montamos una presentación en la primera sex shop del Barrio Chino de Barcelona.

Lo que más me ha impresionado del libro es que siendo unos críos hicierais varios kilómetros en autoestop para ir al local de ensayo. ¿Cuánto tiempo duró eso?

Pues un año entero. Íbamos y volvíamos hasta Viladecans. Aún no estaba Modesto (Agriarte, guitarrista). Con tal de tener un guitarra capaz de tocar “La regla” o una versión de Teen Tops nos íbamos a un pueblo que estaba a cuatro del nuestro. Como no había transporte público, la gente nos llevaba. Tardábamos una hora o así. A la vuelta del ensayo era de noche y costaba más. La gente nos cogía tranquila porque teníamos dieciséis años.

Eskorbuto os han reivindicado como influencia. ¿Ves vuestra huella en algún grupo actual?

Bueno, no sé... No soy yo el que lo tengo que decir. En el País Vasco siempre nos trataron muy bien. Uno de nuestros mejores conciertos fue allí en un pabellón, en 1979. Podríamos haber explotado cuando el ayuntamiento de Bilbao nos pagó para tocar en la Semana Grande. El problema es que esa tarde se puso a llover y tuvieron que suspenderlo.

¿Te arrepientes de algo en la historia del grupo?

Quizá podríamos haber llegado a tener algún número uno en Los 40 Principales. Pero también me gusta ser una leyenda negra, el haber sido un desastre. Creo que si nos hubiéramos hecho millonarios habríamos acabado todos fatal.


El grupo en cinco datos

- Estuvieron activos desde 1976 a 1982. En 1992, con motivo de la reedición de sus dos primeros elepés, se volvieron a juntar. Grabaron dos discos más y volvieron a separarse en 1996. La mejor forma de sumergirse en su repertorio es el disco-libro Grabaciones completas (Munster, 2006).

- Aunque se les considera precursores del punk en España, ellos se desmarcaban del término, como queda claro en las entrevistas de la época: “Nosotros no somos punk. Eso va con otra sociedad, con otro mundo, no queremos ser una ferretería ambulante. Nuestra historia es la de la gente de Viladecans, de Sant Boi, de Cornellá, de Bellvitge, que es donde vivimos y trabajamos. Si nos va la música es para ir de lo más sublime a lo más asqueroso, desde tener un ligue increíble a tener que hacerte una paja”. Pues eso.

- El 10 de marzo de 1978 tocaron en el festival Broncorock en la Casa de Campo de Madrid. Así lo cuenta el batería Rafa Pulido: “Nada más llegar vimos como las pandas de Vallecas daban una paliza a uno de los organizadores. Habían reventado las vallas y se habían colado por la cara. A los de Lone Star les habían robado la batería. No había dinero para pagar a los grupos y los guantazos iban y venían. Ya que estábamos allí decidimos tocar. Dimos un conciertazo. Al acabar subió un menda al escenario, cogió el micro y obligó a todo el mundo a aportar algo de pasta. ¡Nos dieron 76.000 pelas en monedas! Además nos cargaron la furgoneta y nos metieron micros que no eran nuestros”.

- En esa época, el presentador Ángel Casas escribía esto sobre el grupo en su columna “Mundo pop”: “Hacen canciones que no presentaría Uribarri en Aplauso. Son sin duda las más viscerales canciones de denuncia que se hayan compuesto y cantado aquí. Sirven para dar testimonio de una juventud cloaquera dispuesta a no ocultar su basura, sino a echarla a la cara”.

- Dos momentos macarras recordados por el bajista, Jordi Subidas: “Estábamos en casa de Morfi, éramos trece personas y Javi quiso hacer rayas para todos. Le pidió un espejo a Morfi. Este se fue a su habitación , desencajó la puerta e un armario ropero y volvió a la sala”. La segunda: en su reaparición a mediados de los noventa tocaron en el bar Amordiscos de Vigo usando como escenario dos mesas de billar juntadas para la ocasión.

1 comentarios a La Banda Trapera del Río. Con punk las penas son menos.

1. «Saludos traperos!»
Dicho por Curriqui de Barrio el Wed 12-03-2008 13:45 (UTC)

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