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martes, noviembre 09, 2010

"Venid a las cloacas" se lleva los dos premios del In-Edit: Documental nacional y Público

Después de enterarnos que el sábado "Venid a las cloacas", el documental sobre La Banda Trapera del Río, en el Festival In-Edit (Festival internacional de cine documental musical de Barcelona) ganaba el premio nacional, hoy se ha anunciado que también se ha llevado el Premio Beefeater, otorgado por el público.

Los llenazos en los dos pases y el entusiasmo que despertó entre l@s asistentes hacían presagiar este segundo premio. Ahora esperamos una gran celebración regado con Beefeater y lo que haga falta, junto a Dani Arasanz, su equipo y todos los traperos que han participado y disfrutado de... "Venid a las cloacas"!!!!


Copiamos aquí la entrevista con Dani, Morfi y Jaime Gonzalo, publicada en la web del In-Edit después de anunciarse el premio nacional.

Venid a las cloacas. Historia de la Banda Trapera del Río, premio nacional del VIII Beefeater In-edit


"Teniendo en cuenta la precariedad y la ingenuidad con la que empezamos este proyecto no podíamos obtener una mejor recompensa que ser valorados con este premio por un festival como Beefeater In-Edit, en el cual pensamos desde el principio como la salida ideal para este trabajo". Son palabras de Daniel Arasanz tras conocer que su película, Venid a las cloacas. Historia de la Banda Trapera del Río, ha merecido el premio nacional del VIII Beefeater In-edit. Además del director, –que ha agradecido el compromiso de los miembros de la Trapera, de su entorno y de todas las personas que han colaborado en el proyecto–, nos acompañan Jaime Gonzalo (guión) y Morfi Grei, el auténtico protagonista, el verdadero superviviente de la mítica banda que, sin saberlo, inventó el punk en nuestro país.
Texto: Borja Duñó
Foto: Bea Sancho

¿Cómo surge la idea de hacer el documental?
DA:Yo creo que el mérito es de Munster Records, que son los que más han hecho para que no se pierda el legado de la Banda Trapera del Río, primero publicando 1978/1982. Grabaciones Completas (2006) y más tarde el libro de Jaime Gonzalo, Escupidos de la boca de Dios (2007). Leyendo el libreto interior del disco y después el libro, me di cuenta de que más allá de la música había una historia muy potente. Iñigo de Munster nos puso en contacto a Jaime y a mí.
JG: Sí, después de pasar por cantidad de aspirantes a director, incluso mucha gente consagrada, y sin sacar nada en claro, estábamos a punto de tirar la toalla. Fue entonces cuando nos cruzamos Dani y yo y decidimos hacer la película sin ningún presupuesto, absolutamente en pañales.

Morfi, ¿cómo habéis vivido vosotros este interés renovado por la Banda Trapera?
MG: Dani vino un día a pedirme permiso para grabar el documental y le dije "haced lo que os de la gana", porque estaba totalmente retirado de la música y del rock'n'roll. Empezaron costeándoselo de su bolsillo, lo que es muy remarcable porque hoy en día puedes hacer una película sobre una cucaracha que baila muy bien la sardana y te dan 100.000 euros de subvención. Pero para el grupo de rock'n'roll más importante de este país ni un puto duro, excepto el ayuntamiento de Cornellà, que se enrolló un poquito. De hecho nos propusieron tocar en fiesta mayor y fue el bombazo rockero del año. En parte lo hicimos para apoyar el documental, pero la cosa se lió y nos fuimos a otras ciudades de España. Al final, hubo que anular media gira porque Juan enfermó y acabó falleciendo antes de la última actuación prevista, que tenía que hacerse en la Rambla de Barcelona.

¿El proceso os ha servido para restablecer el contacto entre los miembros de la banda que quedabais?
MG: Sólo quedábamos Juan y yo, más Jordi "Subidas", el bajista, por supuesto, que es el que siempre ha ejercido de bisagra entre los dos caracteres. Juan era tan gracioso que hasta cuando me insultaba me hacía reír... En definitiva, éramos unos adolescentes de Cornellà se nos ocurrió hacer las primeras canciones punk en España y eso es lo que queda, la rebeldía adolescente, que en definitiva es lo que es el rock'n'roll.

¿Podría existir en la sociedad actual la Banda Trapera del Río?
JG: Yo creo que hoy en día pasaría desapercibida. Se asimilaría como tantas otras cosas. La Trapera era un producto de su tiempo, no lo podemos olvidar. España y el mundo eran dos realidades muy distintas, aquello era la prehistoria, todo era infinitamente opuesto a lo que es hoy. Hoy en día creo que no tendría ni la repercusión ni el significado de entonces, aunque las letras de la Trapera siguen teniendo una vigencia extraordinaria, por desgracia. Esto habla muy mal de la época que estamos viviendo.

¿Cuál es el contexto de la Trapera?
JG: Lo bueno de la Trapera es que su discurso es absolutamente espontáneo, nacido de la nada, sin ningún referente cultural, estamos hablando de un extrarradio, de gente inmigrante, de una educación precaria y limitada y unos referentes casi inexistentes. Jugaban con tres o cuatro elementos nada más y consiguieron articular un discurso propio. Además, el punk no existía todavía, nadie conocía a los Sex Pistols y ellos adelantaron esto sin saberlo, cosa que tuvo un impacto tremendo. Hoy en día es difícil describir lo que sentías en un concierto de la Trapera, pero era un rito de descubrimiento de la juventud en el que participábamos todos.

Resulta curioso que el festival se haya inaugurado con Barcelona era una fiesta, de Morrosko Vila-San-Juan, y termine premiando Venid a las cloacas. ¿Son dos polos opuestos de una misma época?
JG: Sí, es la némesis, es lo que odiábamos y detestábamos. La verdad es que era un rollo bastante asquerosillo, nos daba mucha grima y la Trapera fueron los primeros que se hincharon a decir barbaridades de todo esto, del Zeleste, de esta burguesía catalana, progre y peluda, que leía El Viejo Topo. De hecho, toda esa generación se instaló en el poder y nosotros nos instalamos en los bordillos de las aceras. Es muy curioso que hayan coincidido estas dos películas porque son dos polos absolutamente opuestos.
DA: De hecho ellos tocaron en Zeleste y en las Jornadas Libertarias, que seguramente fue lo más importante que sucedió en Barcelona entre el 70 y el 83. No es que no se invitara a la Trapera a la fiesta, se la invitó, pero o ellos no encajaron o hubo un momento en el que se buscó cierta homogeneización y entonces ya no encajaron.
JG: Yo creo que ellos eran los que reventaban la fiesta. Para actuar en Zeleste tuvieron que firmar un documento comprometiéndose a no liarla... ¡Es que en Zeleste eran unos tipos insoportables, unos conservadores, unas monjas ursulinas! Había cosas muy interesantes como Pau Riba, Sisa, etcétera, pero cuando entró el rock laietà, el jazz y todo eso ya era pestilente e insoportable. Y la Trapera era lo único que nos quedaba. Que casualidad que hayan coincidido estas dos películas en el espacio y en el tiempo.
MG: Sí, llegaron a pagarnos para que no actuáramos, ja, ja.
JG: Yo he sido testigo, he visto a Morfi destrozar un camerino él solo, arrancando un lavabo de cuajo, ja, ja.  

jueves, marzo 25, 2010

La Banda Trapera del Río reaparece hoy en un único pase en la carpa de Rambleros (El Periódico)


25/3/2010 Edición Impresa EL MÍTICO GRUPO PUNK SE DESPIDE|DE CORNELLÀ A LA RAMBLA 

  1. • Dan Stuart, de Green and Red, se sumará a la fiesta

El líder. Morfi Grei, ante la taquilla de la carpa de Rambleros donde la Banda Trapera actuará esta noche. Foto: JOAN PUIG
El líder. Morfi Grei, ante la taquilla de la carpa de Rambleros donde la Banda Trapera actuará esta noche. Foto: JOAN PUIG
MARTA CERVERA
BARCELONA
La Banda Trapera del Río regresa para despedirse hoy con una actuación (23.30 horas) dentro del festival Rambleros, en la carpa junto a Colón. Será una única noche. 

«Queríamos hacer algo especial para acabar nuestra carrera y no hay lugar más mágico que la Rambla», dice Miguel Ángel Sánchez, alias Morfi Grei, líder de esta banda surgida en Cornellà entre camellos y obreros. «Este grupo nació cadáver en noviembre de 1976. Y este concierto no significa que volvamos porque es feo volver y quedarse», afirma Morfi que en los últimos tiempos ha vivido alejado de la música. Tras superar sus adicciones, se casó, tuvo dos hijos y se ha convertido en experto en horchatas, helados y turrones, un negocio en el que entró a través de su mujer. 

Su último concierto en Cornellà, el pasado 13 de junio, estuvo motivado por la filmación de un documental sobre la banda titulado Venid a las cloacas en honor a uno de sus himnos de extrarradio. El filme pondrá el broche a otras dos iniciativas para sus fans: la reediciónremasterizada de todos sus discos y el libro de memorias de Jaime Gonzalo Escupidos de la boca de Dios (Distrolux, 2007). «La película incluye además imágenes de muchas entrevistas. Nuestra historia es también la de la España contemporánea que vivió la transición, el punk, la heroína y el sida», comenta Morfi, superviviente de aquella época de la que han quedado cuatro discos: La Banda Trapera del Río, Guante de Guillotina, Directo a los cojones y Mentemblanco. 

Sus himnos antistabishment permanecen vivos pese a haber desaparecido del mapa hace 13 años. «Lo que mantiene a una banda no es como toca sino sus canciones: las letras son el gran patrimonio de La Banda Trapera del Río», afirma Morfi. Pero su leyenda se nutre de otras cosas como los líos que se montaban en sus conciertos. «Eran producto de una época, de un grupo, de las drogas, de las compañías.... Muchas veces me he preguntado si era necesario aquello», dice el cantante. antes de entrar en detalles y recordar el día en que con la barra del micro rompió la cara a un tipo que le insultó. «Sin esto, no estaría aquí».

Dos fundadores en activo

Morfi ha vuelto a componer. «La vorágine de los conciertos me ha despertado ideas», dice en relación a las actuaciones que dieron en Bilbao, Valencia y A Coruña. «Mis nuevas canciones hablan de personas que sufren, de estereotipos de ciudades de asfalto, de relaciones infectas», comenta Morfi, amante de la temática romántico negra. «El estilo no es hard, ni punk. Me interesan más los sonidos oscuros», dice Morfi que cuenta con un colaborador de lujo, Dan Stuart, de Green and Red, que está casado con su prima. «Le envío las letras a Dan y él les pone música y me las reenvía». Stuart tampoco ha querido perderse el concierto de esta noche en al que se unirá para interpretar la canción Nacido del polvo de un borracho y del coño de una puta.

Fallecido el guitarrista Tío Modes en el 2006, la banda continúa adelante con los fundadores Grei (voz) y Raf Pulido (batería), en activo pese a su enfermedad. «Está en la fase álgida de la quimioterapia pero prefiere morir con las botas puestas», dice Grei. Junto a ellos estarán Jordi El Subidas, el bajista más longevo, y dos guitarristas que cubren el vacío dejado por Tío Modes: Raúl Pulido, su heredero, y Fosy, de Cancerberos.

viernes, diciembre 28, 2007

La Trapera con Gabinete Caligari


rockviu | Actualitat | divendres, 28 de desembre de 2007 | 00:38h
Titot i Raphael, Plaza de Oriente (Madrid), 27 de desembre de 2007

El festival “Passi’ho bé i moltes gràcies” va ser tot un èxit en la seva primera jornada celebradat ahir a la Plaça d’Oriente de Madrid i avui tindrà la seva gran nit a les fonts de Montjuic de Barcelona. Un festival nascut arran de la recent proclamada independència de Catalunya que ha tingut una gran rebuda per part d’Espanya.

Al festival de la independència catalana celebrat ahir a Madrid es van poder veure duets inèdits com el de Raphael i Titot cantant “Escándalo” (a la foto) o Jofre Bardagí i Loquillo fent seu el “Escupe a la bandera” d’Eskorbuto. Fermín Muguruza va fer un trio d’alçada amb Bertín Osborne i Berta recordant aquell històric “Revuelta en el frenopático” de Kortatu, mentre que els reunificats KOP van recordar “Sols els poble salva el poble” juntament amb Melendi i Mägo de Oz. 

La Banda Trapera del Río amb Josep Thió a la guitarra (substituint al desaparegut Tío Modes) va cantar juntament amb Gabinete Caligari “Ciutat podrida”. Per la seva banda Alaska i Guillermina Mota ho va fer amb els Duble Buble amb la cançó “Clava’t”. 

Pemi Fortuny va tornar de la seva missió humanitaria a Sierra Leone per cantar “Las tetas de mi novia” al costat dels gallecs Siniestro Total. L’osonenc Pep Sala —que va voler convidar als seus amics de l’ànima (Eric Clapton, Robbie Robertson, Pete Doherty, Bob Dylan o Keith Richards) però per incompatibilitat d’agendes no van poder venir— finalment va fer un emotiu “Boig per tu” acompanyat per Ecos del Rocío y Cantores de Híspalis. 

Es calcula que prop de mig milió de madrilenys es van aplegar a la Plaça d’Oriente sota la gran estelada que penjava del màstil de la bandera. Tots els artistes amb els mocadors a la mà van interpretar plegats la clàssica havanera “El meu avi” i, a la recta final, “L’hora dels adéus” cantada per Plàcido Domingo, Il Divo, Isabel Pantoja, l’Escolania de Montserrat, Núria Feliu i Josep Carreras agafats de la mà.

sábado, diciembre 15, 2007

La Banda Trapera del Río. Con punk las penas son menos (entrevista a Morfi en la revista 26.LDNM)

Revista LDNM

Web www.ladinamo.org

26.LDNM - Oct-Dic 2007 - Música

La Banda Trapera del Río. Con punk las penas son menos.

Víctor Lenore

La Banda Trapera del Río fue lo más cercano que tuvimos a unos pioneros del punk, aunque su aire cutre (por barrial y proletario) asegura que nunca vayan a ser reivindicados por las revistas cool o los catálogos de tendencias.

Su rock de ciudad dormitorio fue la semilla de muchas cosas, desde el rock radical vasco al orgullo callejero de Estopa. El libro Escupidos de la boca de Dios (Distrolux, 2007), recientemente publicado, repasa la historia del legendario grupo de Cornellá. LDNM ha hablado con Morfi, cantante de “La Trapera”.

Hoy la vida de Miguel Ángel Sánchez –cantante de la banda, alias Morfi Grey– ha cambiado bastante. “Tengo la típica casita con jardín. Mi mujer es familia de los Jijona y trabajo en la fábrica de turrones, helados y horchata que tienen en Granollers”. Se muestra un poco avergonzado de no estar al día de la agenda cultural. “Leer no puedo porque tengo dos críos y eso me impide concentrarme. La última película que vi fue Ratónpolis, así que ya te puedes imaginar”.

De hecho, hasta parece preocupado por la juventud del país. “Bueno, sí , en el libro digo alguna frase que puede parecer injusta. No es verdad que hoy los chavales sólo se rebelan cuando no les compran una Playstation. Lo que quería decir es que ahora les damos a los críos los regalos antes de que los pidan. Creo que eso tendrá consecuencias en su carácter”.

Cuando acabamos de hablar, se vuelve a disculpar “por ser poco interesante”. No tenía por qué. Diría que contestó con bastante gracia.Un libro y un recopilatorio son momentos para hacer balance.

¿Qué crees que fue lo más valioso y lo más prescindible de La Banda Trapera del Río?

El grupo fue una especie de grito inconsciente, pero los primeros discos de cualquiera siempre tienen algo especial, supongo que precisamente esa inconsciencia. Mis canciones favoritas son del primero “Curriqui de barrio” y “Ciutat podrida”. También me gusta una tardía del Mentemblanco (1994) que es una historia real. Se titula “Yonqui Palace” y habla de la unidad de desintoxicación del Hospital San Pablo.

En cierta época fue a parar por ahí Johnny Thunders (New York Dolls). Me enteré por mi amigo Miguel Real de Asúa, de las bodegas Cune. Es un hospital público, pero también se puede ir por lo privado: los pijos que van allí a curarse lo llaman Yonqui Palace. Es todo confort.

Jaime Gonzalo te compara en el libro con Johnny Boy, el tarado que interpretaba De Niro en Malas calles.

Qué simpático es Jaime...

Bueno, te compara pero dice que tú eras más listo. ¿Cuáles eran tus iconos cinematográficos y musicales?

A mí lo que me gustaban eran los Beatles, Chuck Berry, el glam. Íbamos a una discoteca de barrio y tuvimos la suerte de que el discjockey pinchaba a los Stooges. A final de los setenta hubo un revival muy fuerte de los Who y me hacía gracia la locura de Keith Moon.

En el libro explicas que a veces ibais de empalmada, borrachos o drogados, a la boca del metro a reíros de los obreros que madrugaban para ir a trabajar.

Sí, es verdad, pasábamos el tiempo inventando tonterías de estas. Ahí tuve un chasco importantísimo. En pleno viaje de LSD me acerqué al metro y vi a mi padre. Sentí vergüenza ajena porque me di cuenta de que me estaba riendo de mí mismo. Son cosas muy nihilistas.

La verdad es que reírte de los obreros no casa mucho con tu militancia comunista.

Bueno, eran más bien simpatías, pero era sólo yo. Nos invitaban a tocar a una fiesta del PCE y podía aparecer otro del grupo vistiendo cruces gamadas y metiéndose con las feministas.

En el prólogo del libro, Diego Manrique dice que Estopa, que son de vuestro barrio, han sabido evitar todas las trampas en las que cayó La Trapera.

Puede ser, tú. A Estopa no los conozco, debían de tener dos o tres años cuado estábamos en pleno apogeo. Ellos tienen una cosa a favor importantísima: en España cualquier cosa que tenga una raíz flamenca tiene un cincuenta por ciento ganado. Si encima haces letras simpáticas, geniales y divertidas, pues ya lo tienes todo. Les enseñó a tocar Rockhita, que fue guitarrista nuestro, aunque nunca tuvo un papel muy relevante en el grupo. Cuando empezó a salir Estopa en Cornellá estaba hecha ya la limpieza salvaje de camellos y atracadores de poca monta.

¿Rockhita fue el que acabó siendo policía?

Sí, pero ya estaba fuera de la banda. Es divertido porque su viuda, Laura, era policía secreta.

¿Cómo es posible estar en La Trapera y acabar en la policía?

Recuerdo que, cuando éramos pequeños, nos llevó una vez a su casa. Lo primero que hizo el padre al vernos fue señalar una estaca que tenía colgada en la pared. Nos dijo: “Mirad: con esto le pego a mi hijo”. Ostia, a lo mejor tiene que ver con eso. No sé.

En una ocasión hicisteis campaña para la alcaldía de Cornellá.

Fue un amago. Cada año celebrábamos el cumpleaños de la banda con un autohomenaje por resistir juntos. Este sería el segundo o tercero. Era una parafernalia, pero ni siquiera intentamos lo de las firmas. Sólo desfilamos en coche descapotable con capas de rey y coronas. Delante iban todas las motos robadas y trucadas del barrio haciendo de séquito con los travestis. Estábamos todo el tiempo pensando en tonterías así . También montamos una presentación en la primera sex shop del Barrio Chino de Barcelona.

Lo que más me ha impresionado del libro es que siendo unos críos hicierais varios kilómetros en autoestop para ir al local de ensayo. ¿Cuánto tiempo duró eso?

Pues un año entero. Íbamos y volvíamos hasta Viladecans. Aún no estaba Modesto (Agriarte, guitarrista). Con tal de tener un guitarra capaz de tocar “La regla” o una versión de Teen Tops nos íbamos a un pueblo que estaba a cuatro del nuestro. Como no había transporte público, la gente nos llevaba. Tardábamos una hora o así. A la vuelta del ensayo era de noche y costaba más. La gente nos cogía tranquila porque teníamos dieciséis años.

Eskorbuto os han reivindicado como influencia. ¿Ves vuestra huella en algún grupo actual?

Bueno, no sé... No soy yo el que lo tengo que decir. En el País Vasco siempre nos trataron muy bien. Uno de nuestros mejores conciertos fue allí en un pabellón, en 1979. Podríamos haber explotado cuando el ayuntamiento de Bilbao nos pagó para tocar en la Semana Grande. El problema es que esa tarde se puso a llover y tuvieron que suspenderlo.

¿Te arrepientes de algo en la historia del grupo?

Quizá podríamos haber llegado a tener algún número uno en Los 40 Principales. Pero también me gusta ser una leyenda negra, el haber sido un desastre. Creo que si nos hubiéramos hecho millonarios habríamos acabado todos fatal.


El grupo en cinco datos

- Estuvieron activos desde 1976 a 1982. En 1992, con motivo de la reedición de sus dos primeros elepés, se volvieron a juntar. Grabaron dos discos más y volvieron a separarse en 1996. La mejor forma de sumergirse en su repertorio es el disco-libro Grabaciones completas (Munster, 2006).

- Aunque se les considera precursores del punk en España, ellos se desmarcaban del término, como queda claro en las entrevistas de la época: “Nosotros no somos punk. Eso va con otra sociedad, con otro mundo, no queremos ser una ferretería ambulante. Nuestra historia es la de la gente de Viladecans, de Sant Boi, de Cornellá, de Bellvitge, que es donde vivimos y trabajamos. Si nos va la música es para ir de lo más sublime a lo más asqueroso, desde tener un ligue increíble a tener que hacerte una paja”. Pues eso.

- El 10 de marzo de 1978 tocaron en el festival Broncorock en la Casa de Campo de Madrid. Así lo cuenta el batería Rafa Pulido: “Nada más llegar vimos como las pandas de Vallecas daban una paliza a uno de los organizadores. Habían reventado las vallas y se habían colado por la cara. A los de Lone Star les habían robado la batería. No había dinero para pagar a los grupos y los guantazos iban y venían. Ya que estábamos allí decidimos tocar. Dimos un conciertazo. Al acabar subió un menda al escenario, cogió el micro y obligó a todo el mundo a aportar algo de pasta. ¡Nos dieron 76.000 pelas en monedas! Además nos cargaron la furgoneta y nos metieron micros que no eran nuestros”.

- En esa época, el presentador Ángel Casas escribía esto sobre el grupo en su columna “Mundo pop”: “Hacen canciones que no presentaría Uribarri en Aplauso. Son sin duda las más viscerales canciones de denuncia que se hayan compuesto y cantado aquí. Sirven para dar testimonio de una juventud cloaquera dispuesta a no ocultar su basura, sino a echarla a la cara”.

- Dos momentos macarras recordados por el bajista, Jordi Subidas: “Estábamos en casa de Morfi, éramos trece personas y Javi quiso hacer rayas para todos. Le pidió un espejo a Morfi. Este se fue a su habitación , desencajó la puerta e un armario ropero y volvió a la sala”. La segunda: en su reaparición a mediados de los noventa tocaron en el bar Amordiscos de Vigo usando como escenario dos mesas de billar juntadas para la ocasión.

1 comentarios a La Banda Trapera del Río. Con punk las penas son menos.

1. «Saludos traperos!»
Dicho por Curriqui de Barrio el Wed 12-03-2008 13:45 (UTC)

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Dicho por Curriqui de Barrio en 26.LDNM
La Banda Trapera del Río. Con punk las penas son menos.

miércoles, noviembre 14, 2007

Curriqui de barrio (post en Diagonalweb)


Curriqui de barrio

JUANITO PIQUETE, MÚSICO
Miércoles 14 de noviembre de 2007. Número 65


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CINTAS DE AUDIO. La música de La Banda pasó de mano en mano en cassettes.
Barcelona. 1977. Yo tenía 17 años, era trabajador de la metalurgia, militante de la CNT, rockero y producía teatro independiente en un local ocupado con k en la Barceloneta. En esa época el sonido de la ‘revuelta’ se teñía, a veces, de punk y fue por La Banda Trapera del Río por lo que mucha gente llegó -llegamos- a conocer la rabia y la fuerza del extrarradio obrero barcelonés. La Banda sorprendió a propios y extraños, escandalizó y golpeó, pasando de los estereotipos, fueran o no ‘cool’, como se diría ahora. La Banda Trapera fue lo más salvaje y sincero que uno se pudiera tirar a la cara, y eso cala, sin duda. Sin mitificarles, pero ellos estaban ahí, y dieron su particular versión de la crudeza y de la realidad de una ‘juventud tatuada’. No obtuvieron muy buen trato de la progresía musical, demasiado endogámica a pesar de su incipiente ‘contrapoder’. Ir ‘directo a los cojones’ no suele ser una buena tarjeta de presentación. Cuando eres tan políticamente incorrecto...
Antes de la resurrección de la Trapera, tuve el honor de tocar junto a Oficial Matute en alguna ocasión en los ‘90 y trabar amistad con Rafa Pulido y Tío Modes. Fue emocionante, a pesar de que no fuéramos niños. Pero eso sí, la casta se reconoce en cuanto se huele, muy buena gente. Fuimos un rato por el mismo carril de la carretera. Cuando dos curriquis de barrio se encuentran... se reconocen.
Desde aquí mi recuerdo para Modesto y para todo el resto de la ‘trapería’. Yo también soy enemigo del sistema. ¡¡¡Yo también le quiero pegar fuego!!!
¡Salud y Trapera!

jueves, octubre 25, 2007

Marxa!

Mira por dónde, en el libro "Escupidos", cuando habla del famoso (primer) concierto punk en el Casino de l'Aliança al Poble Nou (diciembre 1977) dice que la Trapera tocó con el grupo Marxa, al que no conocía (y en el cual también ahora me entero - por Silvia de Último Resorte, la cronista del punk catalán- que tocó el Panotxa, al que si conocía por Basura).


Pues bien, hete aqui que al día siguiente de leer eso me encuentro con carteles por Martorell que anuncian una actuación de... Marxa! ¿Serán los mismos? ¡Pues si! Se reunen para un único concierto el día 26 de octubre.

La info, donde hablan también del concierto con la Trapera en la Aliança, en estos enlaces.


30 anys de Marxa, cinquanta de vida


TORNA MARXA30 ANYS (1977-2007)

jueves, octubre 11, 2007

El corto reinado del punk catalán (artículo de El País)

Habla Xavi Theros (traduccion Jhon de los huevos)
http://silpivipiapa.blogspot.com/2008/01/el-caso-de-jhon-de-los-huevos.html


EL CORTO REINADO DEL PUNK CATALÁN

Crónica de 30 años de una generación ácrata que no creyó en el futuro para vivir un presente hedonista con pulsiones de crítica social.

XAVIER THEROS

Este año se celebra el trigésimo aniversario de la aparición del punk. Y desde hace meses intelectuales de todo tipo aprovechan el acontecimiento
para discutir si este movimiento surge del dadaismo y el situacionismo (como defendía Greil Marcus en Lipstick Traces) o es un hijo menor de la
Escuela de Frankfurt. No obstante, dudo que los punks -adolescentes en su gran mayoría- supiesen quienes eran Tzara, Adorno o Huelsenbeck. Para ellos
los antecedentes eran mucho más claros: las bandas de Glam Rock de principios de los setenta, la santa Velvet Underground y formaciones norteamericanas
como los Stooges, Television o New York Dolls.Grupos de los cuales eran herederos los jovenes Ramones que en el año 1977 en su concierto en Londres
tuvieron a los futuros Sex Pistols y The Clash entre el público.

Por aquel entonces -gracias al olfato para los negocios del duo McLaren & Westwood- esa corriente marginal se convirtió, sin que nadie fuera muy
consciente, en un movimiento transversal que afectó y todavía afecta la estética , las artes y las formas de pensamiento. Nihilismo concentrado, hostilidad
hacia la sociedad bienestante y unas tremendas ganas de divertirse.

El punk llegó muy pronto a Cataluña. Probablemente porque fue el primer movimiento popular del cual se pudo gozar en libertad, después de décadas de dictadura.Era 1977 y en TVE triunfaba la serie Vacaciones en el Mar. Una noche, por la pequeña pantalla, salieron unas imágenes de dejarían chocada a toda la familia. Según el locutor del reportaje la última moda en la capital inglesa era clavarse imperdibles en la cara, bailar pogo cual epilepticos y darse trompazos.Aparentemente los jóvenes de la Gran Bretaña ,hartos de vivir en el paro, se habían vuelto locos.Ese programa de televisión sería muy visto y comentado y , en cierta manera, toda una generación de jóvenes, atraidos por la peste a azufre que desprendía, adoptó aquella mezcla de ingenuidad, sarcasmo y ganas de llamar la atención.

La efervescencia que siguió a la desaparición del franquismo había preparado el terreno. En Barcelona, en Julio de 1977, se celebraron las Jornadas Libertarias del Parc Güell, tan importantes por tantos motivos en la reciente historia catalana.

En esas jornadas- que congregaron en dos dias cerca de dos millones de personas- actuó La Banda Trapera del Río, una de las muchas formaciones de rock duro que estaban surgiendo en los cinturones industriales. Jóvenes obreros con los mismos problemas que sus homólogos ingleses, que hallaron en la música una forma de canalizar su malestar. La Trapera ofrecía un directo potente y acelerado, con letras llenas de mala leche, que causó sensación. De hecho -con permiso de Pau Riba- se les considera los autores de la primera canción de rock en catalán, titulada Ciutat Podrida. Y durante los seis años que estuvieron en activo actuaron un poco como catalizadores. Pero eso todavía no era punk.

El punk llega con un agitador cultural, Xavi Cot, que en los años 1976 y 1977 había estado en Londres. Fascinado por lo que allí vió decidió organizarse de vuelta a casa. Montó la productora Cuc Sonat y poco después se anunciaba el primer concierto punk hecho aquí, celebrado en Diciembre de 1977 en la Aliança del Poble Nou. Actuaron Peligro, Mortimer, Marxa y un joven madrileño llamado Ramoncín, reuniendo mil quinientos espectadores. Xavi explica que para "colar" el concierto tuvo que esconder hasta el último instante de que se trataba realmente. El punk daba mucho miedo a los organizadores, así que se presentó como un concierto de rock. A pesar de todo cuando se colgaron los primeros carteles la cosa quedaba clara, tanto que estuvo a punto de suspenderse. Todo el mundo tenía recientes las imágenes del maldito reportaje televisivo y nadie quería ver su local destrozado por una manada de vándalos. Pero no pasó nada. O mejor dicho, lo que pasó fue que muchos jóvenes descubrieron esa noche un nuevo mundo de posibilidades. De esta manera Cuc Sonat continuó organizando más eventos.

El segundo concierto se hizo en febrero de 1978 en el antiguo Saló Diana con Mortimer, La Banda Trapera del Río, French Dogs, Peligro y Rock&Roll Dämm. Y poco después un tercero en el Pabellón Municipal de Deportes de Girona. Pero en realidad el golpe de efecto se produjo en la verbena de San Juan, en el camping La Tortuga Ligera. Aquella noche se celebró el concierto punk más multitudinario de la historia de nuestro país. Veinticuatro grupos (entre los cuáles estaban Basura, Masturbadores Mongólicos, Kaka de Luxe o La Banda Trapera del Río) que tocaron durante doce horas ante 23.000 personas, provocando la alarma de las autoridades municipales del Baix Llobregat. Éxito que se repitió en el Canet Rock de ese mismo año, donde tocaron Masturbadores Mongólicos, la banda de Lluís Miracle (1959-2003) dibujante y autor del cartel de las Jornadas Libertarias. La prensa musical se hizo eco de todo ello. Pero unos meses más tarde estalla la Movida madrileña y el punk queda relegado. Ya en aquel momento muchos críticos se apresuran a darlo por muerto.

EL PROBLEMA DE LA AUTENTICIDAD

En 1979 muere Sid Vicious y sale el primer disco de La Orquesta Mondragón, con letras de Eduardo Haro Ibars. el punk barcelonés se concentra en bares como La Orquídea, el mítico Texas, Les Enfants Terribles, el Marsella , el Patata, las Rías, el Rivolta o el EA3. Es también el principio de la poesia punk, con nombres como Zanah, Jordi Pope, Esther Vallés (que hace letras para la Trapera) o el geronés Sebastià Roure (1946-2006), que se convierte en un habitual en conciertos de gente como UR (Último Resorte).

Sílvia UR también había estado en Londres donde había descubierto que "entrábamos gratis a los conciertos si teniamos una pinta extravagante". Así que vuelve a Barcelona, pone un anuncio para montar un grupo, y el dia 1 de Noviembre de 1979 actuan por primera vez en el manicomio de Sant Boi. "Los locos corrían arriba y abjo y acabaron tirándonos monedas". En poco tiempo se convertirán en el centro de la polémica. Por aquellos años el problema era la autenticidad. ¿Qué es ser punk? Este tema provocaba eternas discusiones entre muchas bandas, como la que enfrentó a ültimo Resorte con Frenopaticss, grupo que consideraba aburguesado publicar un disco y que hicieron su primer concierto en un solar de la Barceloneta que acabó en una sonada pelea.

Ese año también empiezan los Clinic Humanoyds (futuros Attak y Shit SA). Y un año después aparecen Decibelios (que aún eran punks), Lemo, Disturbio, y 1984. Cuando en Londres el punk se está acabando, aquí se pone de moda. Coincidiendo con la aparición de Radio Pica y su programa Punkitudes Magnéticas, todavía en activo (Lunes, de 19:45 a 20:45 h, en el 96.6 FM), Xavi Punk, su responsable, descubre el movimiento al Popular Uno y se convierte en un activo difusor. En su opinión el tema de la autenticidad sigue vigente: "a mí me gusta la gente que no cambia". Y eso que una vez bailando pogo le tocaron el hígado y se pasó unos días meando sangre. De aquellos años recuerda la simetría entre artista y público. "Ahora en cambio, si subes al escenario, viene un segurata y te echa"

De esta misma época son Error Genético, el grupo de Mireia Tejero, Paloma Loring, Gat i Marcel-lí Antunez, uno de los padres en nuestro país del teatro punk, que tuvo en la Fura dels Baus como principal exponente. También aparecen en 1981 los egarenses Código Neurótico, los barceloneses Odi Social, y el grupo más famoso del punk catalán, Los Desechables, de Vallirana.

Tere Desechable trabaja actualmente en el hospital de la Vall d'Hebron y es miembro de una ONG. Pero en aquellos años era un icono del punk. Una adolescente de tan solo catorce años con una energia erótica electrizante. Su historia es especial en muchos sentidos. Desechables se hicieron populares en un concierto en el Borne cuando salieron al escenario de improvisto para calmar una pelea, y una vez esta se calmó les desenchufaron los instrumentos. Con la ayuda de Jesús Ordovás integraron la élite de grupos que actuaban con las estrellas de la Movida. La trágica muerte de Miguel, el guitarrista, en un atraco a una joyería de Vilafranca del Penedés les convirtió en leyenda y al mismo tiempo les llevó a la desaparición. Como dice ella: "todo era muy complicado, y se hacía a base de empujones".

Y CON ELLOS LLEGÓ LA POLÍTICA

Si en Madrid tenían el Rockola en Barcelona estaba Zeleste. Hasta ese momento el punk no tenía locales propios. Distintos bares de barrio y salas del Raval habían hecho su papel. Es a partir de ahora cuando se les añaden los locales de los alrededores de Zeleste, como La Parra, el Rodri, el Descontrol y el bar de los Bolingas, el más emblemático de todos, también conocido como Los Cerdos. Un malsano establecimiento gallego situado enfrente de Santa Maria del Mar que se convirtió en punto de encuentro.

Locales que pronto serían acompañados por salas como el Café Voltaire, el Necronomicón (donde trabajaba Lupe de las Vulpess), el 666, el Increíble Pero Cierto, el Concèntric, o un lugar -en la playa de la Barceloneta y del cual nadie recuerda el nombre- donde el dueño lucía una rata de cloaca amaestrada. Sin olvidar el Fantástico, donde servían cervezas de litro que los parroquianos podían romper sobre los bancos y las mesas de hormigón mientras escuchaban a los Dead Kennedys o a los Damned.

En 1983 de tiendas había pocas. Una porteria de las Ramblas donde vendían camisetas y chapas e Informe, en la calle del Carme. Allí se podían encontrar las maquetas y las revistas fotocopiadas de diseño austero y grosero. Entre los fanzines más conocidos estaba Punk Rock, Fuera de Banda, Último Grito, Atraccions, NDF y Melodías Destruktoras (estos dos últimos de Johnny Destruye). O Drama del Horror -revista y banda al mismo tiempo- donde estaba Albert Brutus, futuro miembro de GRB. En ese año llega el hardcore, más politizado que el punk. El debate por la autenticidad pasa a ser un debate sobre compromisos, sobre todo cuando estalla el rock radical vasco."No sólo se trataba de tocar más rápido -dice Albert- sino de dejar de mirarse en el espejo". Ahora había una exigencia que iba más allá de la estética y se empezaba a hablar de anarquismo.

Albert Brutus todavía anda metido en el mundo de la música y recuerda aquellos años como una época muy emocionante. Su grupo -GRB- apareció en 1984 y se les considera la primera banda de hardcore catalán. El nombre lo sacaron de las placas del Gremio de Restauración de Barcelona, que eran visibles en muchos bares. Y como todos padecieron la llegada de la heroina que causó muchas bajas en las filas punk. "Vivíamos rápido, como auténticos suicidas, y nos excluíamos voluntariamente de una sociedad que no nos ofrecía futuro alguno".

De esta misma hornada son Acció Directa y Fuck Off. También empieza otro grupo fundamental, los Sentido Común, que tienen como cantante a Tina Gil (conocida en los noventa como cantautora). En Cornellà salen Monstruación y nacen Kangrena y Anti-Dogmatikss. No obstante lo que marca el momento es la aparición de los skins con el grupo Decibelios como abanderados. De Santa Coloma eran los Pisando Fuerte, famosos porque el cantante y el guitarra eran Pedro Pico y Pico Vena, que inspiraron los personajes de Azagra en El Jueves. El cómic ya tenía heroes punks como Makoki, aparecido en el año 1977. Pero es a partir de mediados de los 80 cuando salen los personajes más típicos, con el PGB (Partido de la Gente del Bar), o con Max y su edulcorado Peter Punk.

En aquel año 1984 un grupo de amigos se veían siempre en todos los conciertos "delante del escenario, a la derecha". Eran Xavi, de Piorreah; Quique Jovellar, de 100.000 Profilácticos; Joan, de La Conjura de los Necios; y Lucky, del bar Mensakas. Quique define aquel punk como "música acelerada, diversión, cerveza y porros, sin tener que preocuparte por nada". Y Joan enfatiza que "no era necesario ser un virtuoso para hacer música", así que todos lo probaron. Quizás el que tuvo más fortuna de todos ellos fue Xavi, cantante y único superviviente de Piorreah, el único grupo punk que nunca se ha disuelto. Sus conciertos siempre traían cola, como una actuación en Lleida donde - como en el local que les había contratado actuaba Paloma San Basilio- tocaron encima de un autobús, recorriendo la ciudad.

Los cuatro recuerdan las primeras peleas con los skins -muchos de ellos punks reconvertidos- con los cuales inicialmente compartían locales. Pero muy pronto empezaron los problemas, sobre todo tras el concierto de inauguración del Necronomicón -con Piorreah y Decibelios- que acabó a hostias. Desde entonces fueron habituales las peleas en la Plaza Real, las agresiones y los enfrentamientos, originando una legendaria hostilidad entre ambos bandos.

LA RESACA DEL PUNK

En 1985 el punk catalán estaba prácticamente muerto. Los skins destrozan un sábado por la tarde el Café Voltaire, la policía cierra el Increible Pero Cierto y el Concèntric. Y en Zeleste desembarca el rock melódico catalán, más presentable, que pronto ocupa las salas de conciertos, las emisoras de radio y sobre todo TV3, donde recibe una promoción extraordinaria. Ese año nacen las últimas bandas como Subterranean Kids. También aparecen los Electroputos y los HHH de Banyoles, uno de los mejores grupos de hardcore del momento, o los Últimos de Cuba, famosos por el concierto Nicaragua Rock en el Palau d'Esports de Barcelona. Y luego, el silencio. Una larga noche que borró de los noventa el que fue el movimiento más inquieto y transgresor a este lado de los Pirineos.

Y así llega este 2007, repleto de actos conmemorativos. Los Sex Pistols anuncian que vuelven. Por medio mundo giran bandas de imitadores como Sex Pistols Experience (que en 2006 tocaron en la Feria del Disco de Barcelona) o los Rebel Truce, que tocan el repertorio de los Clash. Abundan los artículos en la prensa (como éste) y las referencias en los noticiarios de televisión. Todavía están en activo grupos como HHH o Algo Tóxico (con Sílvia UR, autora de una web ---
http://silpivipiapa.blogspot.com --- dedicada al punk barcelonés). Siguen también Piorreah y Xavi está escribiendo unas memorias que, según dice él, heriran sensibilidades. Al revival punk que vivimos se añaden antiguas bandas que vuelven a juntarse como Subterranean Kids, L'Odi Social, Skatalà o Últimos de Cuba. Gente que ahora comparte escenario con nuevos grupos como Red Banner, Mordazas, Totälickers, Sosas Caosticas o Humman Bastard.

¿Estamos ante el retorno del punk? Pero, ¿de que punk estamos hablando? En los últimos meses parece volver la vieja murga de la autenticidad. ¿Los okupas son punks? ¿Lo son los amos de perros destartalados que piden caridad tocando la flauta, y a quienes los punks con los que he hablado no dudan en llamar crostas o garrapatas? ¿Son punks los Anonymous, que representaron a Andorra en el pasado festival de Eurovisión? Preguntas que podemos esclarecer en uno de los últimos supervivientes de aquellos años. El bar Mensakas, en la calle Blanqueria. Un viejo resistente, que ha reunido a los fieles durante una década de travesías por el desierto.

El Mensakas abrió en Octubre de 1985 como Asociación de Mensajeros de Barcelona. Lo llevaban el Konan y el Lucky, un histórico con mucha memoria, que aún recuerda los días en que no podían abrir a todo el mundo, por miedo de ser atacados por los skins. El local todavía luce viejos carteles de conciertos, con paredes sobrias, música muy alta y un futbaka, donde han jugado cada noche los parroquianos. El Lucky también está de celebración, el vigésimosegundo aniversario de su querido local, al cual -poco a poco- se van acercando las nuevas generaciones. Aunque eso, definitivamente, ya será otra historia. Quizás dentro de treinta años más alguien nos lo explicará.